Virgen de Lourdes: Cómo se convirtió en la patrona de los enfermos

La Virgen María apareció por primera vez en la gruta de Massabielle, Lourdes, Francia, en 1858, ante la joven Bernadette Soubirous. Se presentó como "la Inmaculada Concepción". Se apareció solo a la niña de 14 años durante cinco meses, siendo su última vez el 16 de julio, día de Nuestra Señora del Carmen.


El 11 de febrero se celebra la fiesta a Nuestra Señora de Lourdes, una de las advocaciones marianas más importantes en el mundo, a quien se le conoce como la patrona de los enfermos. Rezarle una oración en su día es el hábito de millones de creyentes.

¿Cuál es el origen de Nuestra Señora de Lourdes?

La Virgen María apareció por primera vez en la gruta de Massabielle, Lourdes, Francia, en 1858, ante la joven Bernadette Soubirous. Se presentó como “la Inmaculada Concepción”. Se apareció solo a la niña de 14 años durante cinco meses, siendo su última vez el 16 de julio, día de Nuestra Señora del Carmen.

La niña era la única que podía dar fe de la aparición de la virgen y sus peticiones. Bernadette recibió burlas y amenazas aunque no cesó en recordar el llamado de la virgen: construir una capilla sobre la gruta y la realización de una procesión.

Durante las apariciones, el 25 de febrero la Virgen le ordenó a la joven beber, lavarse los pies en la fuente y comer hierba. Bernardita, por indicación de María, escarbó en el fondo de la gruta y empezó a brotar agua. Hoy en día esa fuente forma parte de Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, adonde los creyentes acuden con fe.

¿Por qué la Virgen de Lourdes es la patrona de los enfermos?

A esta advocación mariana se le atribuyen milagros por su intercesión de sanaciones de problemas de salud y en favor de personas desahuciadas.

Los tres primeros milagros de la Virgen de Lourdes los obró durante las semanas de su aparición a Bernadette. El primero fue el 26 de febrero, cuando un obrero que durante 20 años había tenido el ojo izquierdo mutilado por la explosión de una mina, oró y se puso agua de la fuente en su ojo y recuperó la vista.

Luego, el 28 de febrero, una mujer mojó su brazo dislocado en el agua del manantial y recuperó su agilidad.

El tercer milagro lo concedió el 3 de marzo. Una madre llevó en brazos a su hijo que estaba medio muerto. Lo metió 15 minutos en el agua fría y al llegar a casa notó mejoría en la respiración del niño. Al día siguiente, el niño estaba lleno de vida y completamente sano, por lo que los médicos certificaron el milagro.

Este es el Santuario de Lourdes que visitan alrededor de 8 millones de peregrinos cada año:

Los feligreses de Lourdes reportan milagros de sus recuperaciones que ocurren en el mismo manantial. Otros dicen que sanan tras la visita. Las sanaciones que se le adjudican son físicas, emocionales y espirituales, pero todas parten de la fe y la oración a la Virgen de Lourdes por los enfermos.

Oración a la Virgen de Lourdes por la salud de los enfermos

¡Oh amabilísima Virgen de Lourdes, Madre de Dios y Madre nuestra!
Llenos de aflicción y con lágrimas fluyendo de los ojos,
acudimos en las horas amargas de la enfermedad a tu maternal corazón,
para pedirte que derrames a manos llenas¿
el tesoro de tu misericordia sobre nosotros.

Indignos somos por nuestros pecados de que nos escuches,
Pero acuérdate que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido a ti haya sido abandonado.

¡Madre tierna! ¡Madre bondadosa! ¡Madre dulcísima!
Ya que Dios obra por tu mano curaciones sin cuento en la Gruta prodigiosa de Lourdes,
sanando tantas víctimas del dolor,
guarda también una mirada de bendición para nuestro pobre enfermo… (se dice el nombre).

Alcanzadle de vuestro Divino Hijo Jesucristo la deseada salud,
si ha de ser para mayor gloria de Dios.
Pero mucho más alcanzadnos a todos el perdón de nuestros pecados,
paciencia y resignación en los sufrimientos
y sobre todo un amor grande y eterno a nuestro Dios,
prisionero por nosotros en los Sagrarios. Amén.

Virgen de Lourdes, rogad por nosotros.
Consuelo de los afligidos, rogad por nosotros.
Salud de los enfermos, rogad por nosotros.

Rezar tres Avemarías.