¿Personal de salud o familiares pueden asistir espiritualmente a un enfermo en tiempos de pandemia?

En estos tiempos de pandemia, en el que hemos visto amigos, conocidos e incluso familiares pasar por esta terrible enfermedad, saber qué hacer espiritualmente, es una de las preguntas más.


En estos tiempos de pandemia, en el que hemos visto amigos, conocidos e incluso familiares pasar por esta terrible enfermedad, saber qué hacer espiritualmente, es una de las preguntas más frecuentes que nos llegan a nuestros buzones de mensajes.

Debido a las recomendaciones de la OMS la Iglesia ha cerrado sus templos para evitar las aglomeraciones y de igual manera los sacerdotes físicamente no están en contacto con sus fieles pero si a través de la oración.

Es por esto que hemos querido conversar con el Pbro. Gabrielle Pallavicini en relación de que manera los enfermos pueden recibir la ayuda espiritual o de igual manera un fallecido que hacer al no poder tener una misa presencial.

Desde Chinandega: Padre Gabriel, ¿que hacer en estos tiempos en el que tanto ustedes los sacerdotes como los fieles no pueden tener la cercanía al momento de tener un enfermo o un fallecido?

Padre Gabrielle Pallavicini: La Iglesia contempla el sacramento de la unción para todos los enfermos, sacramento que da la Iglesia para atraer la salud de alma, espíritu y cuerpo al cristiano en estado de enfermedad grave o vejez, pero debido a la situación que vivimos no podemos hacer esa visita personal al enfermo, entonces es en estos momentos que el familiar o bien hasta el mismo personal médico puede mediante la oración elevar una plegaria a la persona.

Desde Chinandega: ¿Que tipo de oración se puede hacer?

Padre Gabrielle Pallavicine: Como familiar, médico o enfermera, acercarse a la persona en agonía hasta donde la prudencia y las precauciones sanitarias lo permitan, háblale con voz suave, pero clara, e invítale a confiar en el amor y en la misericordia de Dios, arrepentirse de sus faltas, a pedirle perdón de todo corazón a Dios y a prepararse para el encuentro con Él.

Después, puedes rezar en voz alta un Padre nuestro, un Ave María y un Gloria, o bien la oración preferida de la persona en agonía, alguna plegaria de tu propia devoción 

Desde Chinandega: En relación a las misas de difuntos, en estos momentos las personas que fallecen, en un período de 2 horas son sepultadas y no tienen misa, ¿que pasa en este caso?

Padre Gabrielle Pallavicini: No es lo importante que esté el cuerpo físicamente en el templo para que reciba su misa, porque se ora por el alma, entonces la mayoría de las parroquias han dispuesto mediante las redes sociales tener el contacto y la cercanía con sus fieles, y pues se puede ofrecer una misa o sus nueve días, y vivirla mediante estos medios.

Quiero de igual manera aprovechar esta entrevista para compartir un articulo del Obispo Auxiliar de México Luis Manuel P. Raygoza

En el momento de expirar

En el momento de la agonía, si fuese posible, traza sobre el moribundo la señal de la cruz y ofrécele un crucifijo para que lo bese, diciendo:

V. Que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo estén contigo, te infundan esperanza y te conduzcan a la paz de su reino.

A continuación puede trazarse sobre su frente la señal de la cruz y decir:

Señor, conceda a este hijo(a) tuyo(a), gozar del cielo nuevo y de la tierra nueva que tú has dispuesto para tus elegidos.

V.  Vengan en su ayuda, santos de Dios; salgan a su encuentro, ángeles del Señor.

R.  Reciban su alma y preséntenla ante el Altísimo.

V. Cristo, que te llamó, te reciba y los ángeles te conduzcan ante Dios.

R.  Que los ángeles reciban tu alma y la presenten ante el Altísimo.

V. Dale, Señor, el descanso eterno, y brille para él (ella) la luz perpetua.

R.  Que los ángeles reciban su alma y la presenten ante el Altísimo.

A continuación, puede decirse la siguiente oración:

Te encomendamos, Señor, a tu hijo(a) N., a fin de que, muerto(a) ya para este mundo, viva para ti. Por tu infinita misericordia perdona los pecados que haya cometido durante su vida. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

PARA REZAR EN EL CEMENTERIO, POR
UN DIFUNTO.

  1. El sacerdote saluda a los presentes, diciendo:
    V. El Señor esté con vosotros.
    R. Y con tu espíritu.
    Vamos ahora a enterrar el cuerpo de nuestro
    hermano (nuestra hermana) N., para que vuelva
    a la tierra de la que fue sacado (sacada).
    Pero,antes de colocarlo en el sepulcro, elevemos
    nuestras súplicas a Dios Padre y, con la fe puesta
    en la resurrección de Cristo, el primer resucitado
    de entre los muertos, pidámosle que bendiga esta
    tumba donde el cuerpo de nuestro hermano
    (nuestra hermana) descansará esperando la
    resurrección del último día.
    Todos oran unos momentos en silencio.
  2. A continuación, se dice la siguiente oración
    Oremos.
    Señor Jesucristo, que al descansar tres días en el
    sepulcro santificaste la tumba de los que creen
    en ti, de tal forma que la sepultura no sólo sirviera
    para enterrar el cuerpo, sino también para
    a c r e c e n t a r n u e s t r a e s p e r a n z a e n l a
    resurrección, [dígnate ben+decir esta tumba
    y] concede a nuestro hermano (nuestra
    hermana) N . d e s c a n s a r a q u í d e s u s
    fatigas, durmiendo en la paz de este
    sepulcro, hasta el día en que tú, que eres la
    Resurrección y la Vida, lo (la) resucites y lo (la)
    ilumines con la contemplación de tu rostro
    glorioso. Tú que vives y reinas por los siglos de
    los siglos.
    R. Amén.
  3. Dicha esta oración sobre el sepulcro, si es posible, se
    coloca el cuerpo en la sepultura. A continuación, se concluye la
    celebración con las siguientes preces u otras parecidas:
    Pidamos por nuestro hermano (nuestra hermana)
    a Jesucristo, que ha dicho: «Yo soy la
    resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque
    haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en
    mí, no morirá para siempre.»
  4. Señor, tú que lloraste en la tumba de Lázaro,
    dígnate enjugar nuestras lágrimas.
    R. Te lo pedimos, Señor.
  5. Tú que resucitaste a los muertos, dígnate dar
    la vida eterna a nuestro hermano (nuestra
    hermana).
    R. Te lo pedimos, Señor.
  6. Tú que perdonaste en la cruz al buen ladrón y
    le prometiste el paraíso, dígnate perdonar y llevar
    al cielo a nuestro hermano (nuestra hermana).
    R. Te lo pedimos, Señor.
  7. Tú que has purificado a nuestro hermano
    (nuestra hermana) en el agua del bautismo y lo
    (la) ungiste con el óleo de la confirmación,
    dígnate admitirlo (admitirla) entre tus santos y
    elegidos.
    R. Te lo pedimos, Señor.
  8. Tú que alimentaste a nuestro hermano
    (nuestra hermana) con tu Cuerpo y tu Sangre,
    dígnate también admitirlo (admitirla) en la mesa
    de tu reino.
    R. Te lo pedimos, Señor.
  9. Y a nosotros, que lloramos su muerte, dígnate
    confortarnos con la fe y la esperanza de la vida
    eterna.
    R. Te lo pedimos, Señor.
    Las preces se terminan con la recitación del Padre nuestro o
    con la siguiente oración u otra colecta de las que figuran en
    este Ritual:
    Escucha, Señor, nuestras súplicas y ten
    misericordia de tu siervo (sierva) N., para que no
    sufra castigo por sus pecados, pues deseó
    cumplir tu voluntad; y, ya que la verdadera fe lo
    (la) unió aquí, en la tierra, al pueblo fiel, que tu
    bondad ahora lo (la) una al coro de los ángeles y
    elegidos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
    R. Amén.
    V. Señor, dale el descanso eterno.
    R. Brille sobre él (ella) la luz eterna.
    V. Descanse en paz.
    R. Am