El origen de la Gritería en Nicaragua

patrona

Conozcamos el origen de la gritería que se celebra en Nicaragua, la noche de hoy 7 de diciembre en las vísperas de la solemnidad de la Inmaaculada Concepción de María, patrona de Nicaragua. Para esta solemnidad, miles de devotos recorren las calles y visitan diferentes altares en honor a la Virgen María, en templos y casas particulares, realizando rezos, cánticos y quemando pólvora (cohetes y juegos pirotécnicos) a la vez que se grita “¿Quién causa tanta alegría?” y se responde “¡La Concepción de María!”. Los habitantes de las casas reciben a los devotos con un “brindis”, llamado popularmente “la gorra”.

Origen.

Los misioneros españoles, en particular los franciscanos, trajeron a América la devoción por la Virgen María y su Inmaculada Concepción. En este sentido, un documento de 1673 manifiesta que otro escrito de 1626, que había sido quemado, hacía referencia que “en fecha anterior” (sin precisar fecha, pero que ciertos historiadores fijan en 1562), Don Pedro Alonso Sánchez de Cepeda y Ahumada, hermano de Santa Teresa de Jesús (fundadora de la orden de las carmelitas descalzas), llegó a Nicaragua, al puerto del Realejo (debido a que su barco estaba azotado por una tormenta), en el actual departamento de Chinandega con la imagen de la Virgen en su advocación de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, y de allí al pueblo de tezoatega (hoy el municipio del Viejo). Los indígenas de la localidad no querían que se la llevara por lo que Don Pedro la dejó allí y se fue del país. Dicha imagen es ahora la patrona de Nicaragua.

El origen de la fiesta de la gritería, en su versión nicaragüense, se remonta al año 1742 y surgió en la Iglesia de San Francisco de la ciudad de León. El 8 de diciembre de 1854 el Papa Beato Pío IX promulgó la bula Ineffabilis Deus, en la que expuso y definió como “doctrina revelada por Dios y que todos los fieles deben creer firme y constantemente que la Santísima Virgen María fue preservada de toda mancha del pecado original desde el primer instante de su concepción, por gracia y privilegios únicos que le concedió Dios todopoderoso en previsión de los méritos de Jesucristo, salvador del género humano” con lo que legitima el culto mariano.

El 7 de diciembre de 1857 Mons., Gordiano Carranza, desde el atrio de la Iglesia de San Felipe (en León), anima al pueblo a visitar casa por casa y a alzar sus propios altares a la vez de rezar, cantar y gritar a la Virgen. A Mons. Carranza se le atribuye ser el creador del famoso grito: ¿Quién causa tanta alegría? Y el pueblo creyente responde: “La Concepción de María”. De León, cuna de la gritería y de la Purísima, la fiesta saltó a Masaya, Managua y a Granada y de allí se extendió por todo el país.

Nota: Pbro. Gabriel Pallavicini

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