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Obras de caridad en sustitución de La Gritería: así cambió la tradición este 2020

La iglesia católica del país recomendó a los tradicionalistas realizar obras de caridad este 2020.


Siguiendo el mandato de la iglesia católica de Nicaragua, varias familias en lugar de ejecutar la celebración de La Gritería realizaron este 2020 obras de caridad, en especial, para los afectados por el paso de los huracanes Eta-Iota por territorio nicaragüense.

La iglesia católica del país recomendó a los tradicionalista que de realizar La Purísima esta fuera únicamente entre la familia para evitar un aumento en los casos de Covid-19, pero que de preferencia este año lo mejor sería ejecutar obras de caridad.

Clarisa Medrano junto a su familia en obediencia a la iglesia católica nicaragüense en lugar celebrar La Gritería, utilizó los fondos de esta actividad para hacer entrega de ayuad humanitaria a familias del municipiop de Tola, en el departamento de Rivas, que perdieron sus enseres ante el paso del huracán Iota.

“Hacer estos actos de caridad es ahora más importante, creo que es hasta mejor porque todos aportamos, nos unimos, ayuda incluso a la convivencia familiar, mi familia decidió que a partir de ahora y en años venideros haremos estas obras, hayan o no desastres naturales buscaremos comunidades afectadas económicamente y les ayudaremos con lo poco que tenemos a suplir sus necesidades”, mencionó Medrano.

Mariela Gurdián Villagra es una de las afectadas por el paso del huracán Iota en el municipio de Rivas, en la Comunidad San Ignacio. Ahí, el río Naulapa se desbordó e inundó 110 hogares.

Villagra cuenta que las pérdidas en su hogar fueron cuantiosas pues ella tenía una pequeña venta y lo perdió todo. Asegura que aunque sigue trabajando, no ha recuperado en su totalidad la pulpería.

“Se me cayó la pared de atrás que era de madera, perdí mi cama, mi ropero, mi venta la perdí, fue terrible ver al siguiente día que vinimos tras autoevacuarnos cómo mis animales los había perdido”, dijo.

Las primeras ayudas a estas familias de la comunidad de San Ignacio, tanto municipales como de personas particulares, llegaron hasta ocho días después del desastre, pues los caminos quedaron anegados y los ríos tan crecidos que los vehículos con donaciones no podían ni cruzar.

Algunos pobladores especifican que las autoridades municipales ayudaron de manera centralizada para le reconstrucción de hogares que fueron afectados, es decir, solo beneficiaron a simpatizantes de su gestión.

“Algunas recibieron láminas de zinc, pero por ejemplo a mí no me han dado ningún tipo de ayuda y pues mi hogar es techo de teja, y al parecer no estaban bien puestas, entonces toda el agua se me metió cuando empezó la lluvia fuerte”, especificó Luisa López Umaña, habitante de la Comunidad San Ignacio.