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Medio millón de personas siguen con acceso limitado a agua segura en Nicaragua tras los huracanes

La Directora Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe visitó Nicaragua y evaluó el progreso de la respuesta humanitaria de UNICEF en las comunidades de Kiwastara y Andre, junto al río Coco en el municipio de Waspam, así como Wawa Bar y Karatá en el municipio de Puerto Cabezas.


MANAGUA / CIUDAD DE PANAMÁ, 11 de marzo. Casi cuatro meses después del paso de los poderosos huracanes Eta e Iota por Nicaragua, alrededor de 500.000 personas, incluidos muchos niños y niñas, siguen estando afectadas por los daños en las instalaciones de agua, higiene y saneamiento en la costa norte del Caribe, dijo hoy la Directora Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe, Jean Gough, al concluir una visita de 6 días a las comunidades afectadas. 

El gobierno de Nicaragua y otros socios humanitarios han logrado avances tangibles en el terreno para responder a las necesidades inmediatas y reconstruir la infraestructura dañada como escuelas, viviendas y sistemas de agua. Con el inicio de la temporada seca, se incrementa la necesidad urgente de apoyar al país y acelerar los esfuerzos para mejorar el acceso sostenible al agua potable, alimentos, protección, educación, salud, y fuentes de ingreso incluso en las áreas más remotas. 

La Directora Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe visitó Nicaragua y evaluó el progreso de la respuesta humanitaria de UNICEF en las comunidades de Kiwastara y Andre, junto al río Coco en el municipio de Waspam, así como Wawa Bar y Karatá en el municipio de Puerto Cabezas. 

“El nivel de destrucción que dejaron estos poderosos huracanes, uno tras otro, va más allá de nuestra imaginación. Los barcos se alejaron a cientos de metros de la orilla, los árboles se rompieron como cerillas y los techos volaron por las destructivas corrientes marinas, los vientos y las tormentas”, dijo Jean Gough. “Durante los próximos meses, las familias afectadas por los huracanes ya no podrán depender de la lluvia como fuente de agua potable. El acceso limitado al agua segura puede exponer a los niños y niñas a mayores riesgos de diarrea y desnutrición en las próximas semanas”.

Alrededor de 1,8 millones de personas, incluidos 720.000 niños, todavía necesitan ayuda humanitaria, especialmente entre las comunidades indígenas de la costa norte del Caribe de Nicaragua. Las niñas, los niños y los adolescentes se encuentran entre los más afectados y los más invisibles, con efectos inmediatos y de largo plazo derivados de la emergencia climática. Más de 260 escuelas perdieron sus tejados y resultaron parcialmente dañadas o totalmente destruidas. 

A raíz de los huracanes, UNICEF brindó de inmediato asistencia humanitaria a las niñas, niños, adolescentes y familias afectadas en las costas Sur y Norte de Nicaragua, especialmente aquellas en condiciones de mayor vulnerabilidad, enfocándose en agua y saneamiento, nutrición, educación en emergencias, protección y apoyo psicosocial.

Estas ayudas incluyen: 

  • Distribución de 18.000 kits de higiene. 
  • Instalación y limpieza de 300 pozos y tanques de agua potable y segura. 
  • Construcción y rehabilitación de 476 letrinas en comunidades y escuelas. 
  • Distribución en las escuelas de 6.150 kits de limpieza con jabón y baldes. 
  • Entrega de 11.000 mochilas escolares a los niños y niñas afectados para que puedan regresar a las escuelas. 
  • Habilitación de 12 espacios temporales de aprendizaje para que 7.500 niños y niñas sigan aprendiendo mientras se reparan sus escuelas. 

“En el terreno vi cómo se reparaban tejados de escuelas y pozos de agua contaminados. Los esfuerzos de reconstrucción están claramente en marcha. En medio de esta trágica situación, fui testigo de cómo una simple mochila escolar puede poner una sonrisa en el rostro de un niño o una niña y llenar de esperanza a toda la comunidad. Pero más allá del aprendizaje, volver a la escuela también ayudó a estas familias de las zonas más remotas a superar el trauma y recuperar un sentido de normalidad a través de sus propios hijos”, dijo Jean Gough. UNICEF también reconoce la decisión del gobierno de Nicaragua de mantener abiertas las escuelas el año pasado y reiniciar el año escolar presencial el mes pasado, incluso en las zonas afectadas por los huracanes gemelos. 

“Es injusto que los niños y niñas de las comunidades más pobres de Nicaragua sean los que menos responsabilidad tienen en el cambio climático y, sin embargo, carguen con la mayor parte de su impacto”, explicó Jean Gough. “Estos no son los primeros huracanes que azotan la costa caribeña de Nicaragua y, lamentablemente, no serán los últimos. Las familias que viven en las áreas más expuestas deben incrementar su preparación frente a eventos climáticos extremos antes de que comience la próxima temporada de huracanes. Uno de nuestros mayores desafíos ahora es buscar soluciones innovadoras, escalables y sostenibles para reducir rápidamente los riesgos y construir resiliencia en el hogar y en la escuela para todos los niños y niñas”. 

El año pasado, UNICEF hizo un llamamiento de emergencia por 17 millones de dólares para brindar asistencia humanitaria a 430.000 personas, incluidos 120.000 niños y niñas. Hasta ahora, UNICEF solo ha recibido el 47% de la financiación necesaria. 

UNICEF agradece a los donantes internacionales que contribuyen generosamente a la respuesta humanitaria en Nicaragua, incluidos la Oficina de Asistencia Humanitaria de USAID (por sus siglas en inglés), el Gobierno de Japón y la Dirección General de Protección Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria Europeas (ECHO por sus siglas en inglés). 

UNICEF hace un llamamiento urgente a la comunidad internacional para que refuerce su apoyo financiero a los niños, niñas y adolescentes de Nicaragua para mejorar su acceso a la educación, la nutrición, la protección, el agua y el saneamiento.