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Madre e hijo migrantes nicaragüenses se reúnen

El tío de Wilton presentó dificultades para pagar conjuntamente el rescate de sus parientes, fue por eso que decidió liberaran primeramente al menor. Pasaron días, y finalmente logró conseguir el dinero para que también Meyling, su hermana, fuera liberada.


Después de varias semanas de desesperación, incertidumbre y separación, Meylin Obregón logró reunirse con su hijo Wilton Gutiérrez en el albergue para menores donde se encuentra internado, ubicado en Brownsville, Texas en Estados Unidos.

“Esta muy alegre, muy feliz”, dijo Meyling al salir del albergue. El encuentro con Wilton fue breve. Aún continúa en el Centro de Padres y será entregado una vez culminen los trámites correspondientes.

Las autoridades deben verificar correctamente que la casa de su tío, Misael Obregón, en Miami es segura para Wilton. Por ello, junto a su esposa, acudió a realizarse pruebas de huellas digitales para descartar que tengan antecedentes de violencia doméstica.

“En Washington van a verificar y de dos a tres días estará la repuesta”, manifestó Obregón.

Madre e hijo emigraron de Nicaragua porque eran objetos de maltrato doméstico ejercido por el padre del niño, Lázaro Gutiérrez. Querían una mejor vida. En camino a la nación norteamericana fueron secuestrados por mafias mexicanas a inicios del mes de abril. Luego de unos días liberaron al menor porque Misael pagó el rescate.

Los secuestradores en lugar de entregárselo a Misael, quien reside en Estados Unidos desde hace varios años, lo dejaron abandonado en el desierto de Texas. El pequeño, a la intemperie, fue encontrado por un oficial fronterizo. “Me dejaron botado”, expresó con lagrimas en sus ojos.

El tío de Wilton presentó dificultades para pagar conjuntamente el rescate de sus parientes, fue por eso que decidió liberaran primeramente al menor. Pasaron días, y finalmente logró conseguir el dinero para que también Meyling, su hermana, fuera liberada.

Tras pasar toda la situación del secuestro, las autoridades nicaragüenses habían solicitado la repatriación del pequeño, pero las autoridades estadounidenses ignoraron la gestión porque ni siquiera los familiares estaban de acuerdo. Al pasar los días desistieron de la idea.