Chinandega

Logramos ver el rostro de mi madre

Doña María Azucena Sequeira Estrada, falleció un 21 de agosto, en medio de la primera ola de Covid-19 que azotó Chinandega y toda Nicaragua, una señora de 62 años que.


Doña María Azucena Sequeira Estrada, falleció un 21 de agosto, en medio de la primera ola de Covid-19 que azotó Chinandega y toda Nicaragua, una señora de 62 años que no salía, se cuidaba, tenía temor de la pandemia, sin embargo el virus le alcanzó.

A nueves meses de su fallecimiento conversamos con la Licenciada Juanita Huete Sequeira una de sus cinco hijos que procreó y nos comparte en exclusiva como fue esa terrible escena que vivieron durante la enfermedad, su muerte y después del entierro express.

Bueno mi mamá comenzó con decaimiento y fiebre leve el 17 de julio y el 19 se le hicieron exámenes para descartar que fuera Covid y esos exámenes salieron en rangos más o menos normales por los que el médico dijo que no parecía Covid.

Aún así se mando un tratamiento como que fuera Covid.

A los 7 días con síntomas ella perdió el olfato y el gusto, se la pasaba acostada no quería comer, eso confirmó para nosotros que era Covid.

Se aumentó el medicamento y se mandó a seguimiento del nivel de oxigeno pero nos costó encontrar un Oximetro.

El 26 de julio mi mamá seguía solo acostada y ya tenía diarrea, cuando conseguimos el Oximetro mi mamá tenia en 86 el nivel oxígeno por lo que llamamos al doctor y nos recomendó hospitalización inmediata dado a que mi mamá tenía 63 años y era diabética.

Es mismo 26 de julio a las 4 de la tarde mi mamá llegó al hospital General España su nivel de oxígeno era de 80. desde ese momento no volvimos a verla.

Inmediatamente le pusieron oxígeno y le dijeron a mi hermana que la había acompañado al hospital que esperará a ver si lograban estabilizarla y en ese momento se logró subir a 90.

Se nos informó que solo llamaban una vez al día y que normalmente era a las 3 de la tarde.

LA PRIMERA LLAMADA DEL HOSPITAL

El día martes 28 de julio llamaron a mi hermana y una doctora le pasó el teléfono a mi mamá y lograron hablar con ella, ella estaba muy cansada y solo logró decir que cosas necesitaba que le llevaran mis hermanas y ellas aprovecharon para decirle que todos estábamos pendientes de ella que estábamos orando y que ella iba a salir triunfante mi mamá solo repetía gracias amor cuídense cuídense.

Fue una llamada de quizá 40 segundos y esa fue la última vez que logramos oír su voz.

HIJA Y NIETA TAMBIEN CONTAGIADOS

Mi mamá vivía con mis dos hermanas y mi sobrina que en ese momento tenía 3 años, una de mis hermanas estaba con síntomas y la niña también.

Entonces en la casa la que no tenía síntomas estaba a cargo de cocinar y llevar comida al hospital tres veces al día para que le facilitaran a mi mamá aunque mi mamá no quería comer. En los empaques desechables que se utilizaron para llevarle su comida aprovechaba mi hermana a escribirle notas de ánimo.

MENSAJES DE ESPERANZA EN COMIDA

Decirle que estábamos unidos que ella era fuerte, que luchara.

Todas las veces que mi hermana iba a dejar comida al hospital siempre le escribía algo, hasta versículos bíblicos.

Vos sabes que mi mamá era súper creyente de hecho nos habíamos pasado rezando todas las noches desde que comenzó la pandemia nos reuníamos para rezar El Rosario y pedir por las personas que nos íbamos enterando que estaban batallando por la enfermedad.

Esta vez nos toca a nosotros y estoy segura que mi mamá lo que hizo en sus últimos días en el hospital fue rezar.

MADRE TAMBIEN SE CONTAGIO

Al mismo tiempo que mi mamá estaba grave en el hospital, también internaron a mi abuelita, su mamá, ellas se vieron dentro del hospital y de hecho mi mamita fue la última en ver viva a mi mamá.

Bueno los días pasaron y mi mamá no mejoró por lo cual se procedió a entubar el viernes 31 de julio.

Ella tenía completamente cubiertos los pulmones de flema.

Ella no padecía de la presión pero él mismo virus hizo que la presión se alterara, sí que también la medicaban para eso.

21 DIAS INTUBADA

En dos ocasiones intentaron desentubar pero ella no logró reaccionar como se necesitaba.

Murió un 21 de agosto, 26 días después de haber ingresado al hospital.

Ella murió ya sin el virus, pero el virus dañó sus órganos y eso hizo que no resistiera.

LA LLAMADA DE SU MUERTE LLEGO

El día que murió mi mamá ya estábamos esperando esa llamada por lo que un día anterior la doctora con la que hablaban mis hermanas les había explicado que mi mamá había desmejorado que a pesar de estar con el oxígeno full no saturaba bien y que esa condición si la sobrellevaba iba a ocasionar un daño cerebral, ese día decidimos entregarla a Dios, habíamos pasado un mes orando pidiendo al señor que la sanara que ella no se uniera a las cifras de muertos.

Pero ese día entendimos que por más que doliera ella se tenía que ir, que había luchado demasiado quizá por quedarse con nosotros, pero era egoísta de nuestra parte seguir pidiendo a Dios que la dejara, así que pedimos su misericordia.

Pasamos una noche larga, pensando en si llamaban de noche nos tocaría salir a enterrarla en oscuridad.

No sé cómo hizo mi madre para aguantar al día siguiente, quizá fue Dios dejándonos saber de nuevo que a pesar de que el dolor a veces nos ciega él estaba ahí dándonos la oportunidad de enterrarla de día.

Ella murió a las 11 de la mañana Y la enterramos a las 4 de la tarde, fue un día lluvioso, estábamos sus 5 hijos ahí solo abrazándonos entre nosotros.

Mi abuelita no supo hasta en la noche que mi mamá se había ido, mi abuelita venció el virus y por gracia de Dios ya estaba en casa.

DESPUES DE SU MUERTE

Te puedo decir que lo ha venido después ha sido duro, sufrir discriminación en los días que mi mamá estuvo hospitalizada.

Mis hermanas pasaban a puertas cerradas, Algún vecino hizo que el minsa llegara quizá como 8 veces a fumigar la casa, Aún cuando ya mi sobrina y mi hermana se habían recuperado del virus.

Y esa soledad después de enterrar a mi mamá, sentir que estás solo, nadie te puede abrazar, no poder ver a nadie, Sentir que mi mamá se fue de este mundo en un absoluto silencio y de una forma cruel.

PUDIERON VER SU ROSTRO AL MOMENTO DEL ENTIERRO EXPRESS

Nosotros logramos verla porque no sellaron la caja debido a que ella ya había dado negativo a la Segunda prueba del virus.

Entonces logramos ver su carita, iba con muchas marcas debido a los aparatos que llegó a tener.

Aún así creo que mantenía esa carita inocente de mi mamá, verla se convirtió en otro regalo de Dios porque si no la hubiésemos visto este dolor sería aún más grande y quizá tener esa duda de si era ella a quien enterramos.

Así que al menos puedo decir que llegamos a ser afortunados en medio de tanto dolor, porque sé que muchos no lograron ver a sus familiares y eso hace más difícil un duelo, el proceso de negación es más grande.

Aún cuando mi mamá ya casi cumple 9 meses de no estar y aunque tratamos de llevar una vida “normal” como ella quisiera que fuera.

Hay días donde simplemente no te querés levantar y empezás a recapitular qué pasó, por qué no se pudo hacer más. Uno se critica, se juzga por no haber hecho lo suficiente.

Y creo que también es importante decirte que en cuanto al trato que nos dieron los médicos, la doctora que estuvo a cargo de ella fue muy buena, trató siempre de ser clara con la situación de mi mamá y aunque parecía un panorama feo, ella siempre nos repetía que siguiéramos orando, Que Dios era siempre el que tenía la última palabra.

Para nosotros mi mamá fue una guerrera, luchó hasta donde pudo.

Un homenaje a todas la madres fallecidas a causa de la COVID-19, elevamos una oración por ellas, para que gocen de la felicidad eterna y de consuelo a sus familias.