La tumba de Monseñor Oviedo y Reyes

Un resumen de la vida del religioso chinandegano que promovió la Gritería Chiquita.


El mausoleo del obispo, doctor Isidro Augusto Oviedo y Reyes, promotor en 1947 durante la erupción del Cerro Negro, de la Gritería de Penitencia, se ubica en el camposanto de Chinandega, no en la Catedral Metropolitana en León.

El sepulcro se advierte, de la entrada al camposanto, unos 50 metros al Este, colindante al templo El Rosario.

Él habría solicitado que lo sepultaran en el cementerio de la ciudad que lo vio nacer.

El religioso nació en Chinandega el 25 de noviembre de 1906 al norte, frente al supermercado Selecto.

La dignidad del sacerdocio la recibió en la Madre Patria el 25 de julio de 1930 y su primera misa el 15 de agosto del mismo año en el célebre Santuario Nuestra Señora de Lourdes en Francia.

Fue enviado por la Gracia de Dios y la Santa Sede en 1940 a Matagalpa, ‘La Perla del Septentrion’, para sembrar ahí la ‘Buena Nueva’.

El 17 de noviembre del año de 1946 las campanas de León sonaron solemne y grave para recibir al Sr. Obispo Isidro Augusto Oviedo y Reyes quién sustituyó en la más antigua Diócesis de Nicaragua al eminente Monseñor Dr. Agustín Tijerino y Loaisiga.

INQUIETO ESCRITOR Y POETA

Entre su vasta obra, el traslado de los Padres Escolapios para fundar el Colegio Calasanz.

Bajo su episcopado el Colegio de las Reverendísimas Madres Misioneras de Berriz y el Colegio San Luis Beltrán en Chinandega.

Ante una de las erupciones del cerro Negro con el apoyo social fundó el pueblo de San Jacinto – León, y por el Aluvión del Chonco en octubre de 1960 hizo que se fundara el poblado Juan XXIII en Posoltega.

En 1935 publicó su libro ‘Flores del Bien’ y ‘Nicaragua Lírica’, que recoge poesías de la Patria.

Como gran dariano escribió ‘Rubén Darío y su Ritmo Interior’, y la ‘Oración del Centenario’, entre otros.

Monseñor Isidro Augusto Oviedo y Reyes, cumplirá 50 años de su partida el 30 de octubre de 1969.

PENINTECIAL

La Gritería de Penitencia que sugirió el obispo Oviedo y Reyes fue para detener la furia eruptiva del Cerro Negro.

Pocos devotos como don Humberto Cárdenas en Posoltega, sintonizan radio Magnificat con sus cantos a la Purísima y colocan a la imagen en vela tal como aquellos días se cumplió.