La parroquia San Agustín y su historia

La ermita de San Agustín fue erigida a mediados del siglo pasado. sus bases son de piedra cantera y sus paredes de ladrillo de barro que destacaron en la entrada de la ciudad por mucho tiempo.


Vecinos del templo parroquial San Agustín se muestran contentos con las actividades religiosas y por eso cuidan de este lugar, vistoso con sus cocoteros, árboles de monje, limonarias agencianas, madroños, guayabos, palmeras y un pino aledaño a la pequeña capilla del Santísimo.

Debido a la crisis sanitaria se realizan algunos oficios religiosos en la parte externa que para la feligresía católica constituye momentos de paz en el Señor.

La ermita de San Agustín fue erigida a mediados del siglo pasado. sus bases son de piedra cantera y sus paredes de ladrillo de barro que destacaron en la entrada de la ciudad por mucho tiempo.

Previo a su construcción el sacerdote Ignacio Antonio Delgado párroco del templo Nuestra Señora de Guadalupe organizó la construcción de una enramada para los oficios religiosos.

Los católicos de la época pretendían contrarrestar el desorden que ahí establecían bares y antros en la parte sur de la ciudad.

Los pobladores en esa época apoyaron la iniciativa y el albañil Juan Loasiga se puso a la orden para erigir el templo. Entre los vecinos doña Juanita Pérez en intensa labor social y don Alfonso Mondragón.

En en aquellos días se pensó en la educación de los niños de la zona y se coordinó con el Ministerio de Educación la apertura de un centro educativo.

La ermita fue elevada a parroquia por la Diócesis de Occidente y experimenta en estos momentos un cambio rotundo para el bienestar espiritual de la ciudadanía de ese sector.

Posee su capilla al Santísimo, protegida con muro y malla, auditorio techado propio para retiros espirituales con las pastorales juveniles y matrimoniales. Su párroco rector es Juan Reynaldo Sánchez Rojas.