Chinandega

Fanático se recupera

accidente

Walter Hernández Rostran, de 43 años, aun no logra integrarse a sus labores de conductor de pequeños camiones, después que le explotara una bomba en su mano izquierda en plena celebración por el bicampeonato de los Tigres de Chinandega.

Es bien conocido que la barra chinandegana es fiel a su equipo y jugadores y se ha constituido en la más entusiasta del país. El fanático descrito celebraba eufórico en su barrio Miriam Tinoco-La Libertad, y durante el desarrollo del último juego mandó a comprar tres bombas y dos cohetes con un billete de cien córdobas.

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Con el último out la alegría no se hizo esperar y Hernández mientras echaba un viva al conjunto campeón, lanzó uno de los cohetes, enseguida se colocó las dos bombas en la mano izquierda, encendió una de estas y no se percató que la segunda también tomo fuego, la que explotó, le cortó los dos dedos y le dejo heridas en el abdomen.

El vecino Pedro Baca lo trasladó al Hospital General España donde le practicaron cirugía reconstructiva. “Tengo movilidad en mis otros dedos; esa era mi preocupación pero ahora me he quedado sin trabajo y espero poder superar esto para empezar a trabajar con un camión de mi sobrino”, refirió ayer el fanático.

Amigos le consuelan

Víctor Castillo, su amigo vecino sostiene que en el barrio todos son fanáticos y sufren con el equipo en el desarrollo de los campeonatos. Recordó que su amigo llegó de su trabajo desde las 3: 00 de la tarde de ese día y luego se dispuso a ver el juego celebrar a todo dar y detenerse al momento del incidente.

Por su parte Pedro García, dio gracias a Dios que su pariente no perdió la mano, lo que hubiera incrementado el problema con su trabajo al frente del volante. Esa noche de celebraciones también asistió un menor de edad al hospital por una bomba que le perjudicó el rostro.

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