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Entre ruedos, hilos y pantalones

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Un sorbo de café caliente a las 11: 00 de la mañana y la tarea es continua de reparar y coser ruedos, pegar zippers y botones, cambiar las bolsas delanteras de los pantalones, de nuevo las traseras y conformar chores, entre otros, de doña Estelvina del Socorro Sánchez.

La señora originaria del reparto Julio César Tinoco, se le ve atareada, entre el pedal de la máquina de coser y el saludo a los transeúntes que se detienen muchas veces para decirle que necesitan reparar vestidos, blusas, faldas, kimonas y pantalones.

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Juventud y arduo trabajo

Antes de sus cincuenta años laboraba de doméstica, “Ahí deje mi juventud”, lamentó. Pero aseguró que por la necesidad apremiante, en “La Escuela de la Vida”, aprovechó la experiencia de coser en máquina y desde entonces se ubicó en la acera frente a la oficina de Enacal a escasos metros del mercadito Santa Ana donde atiende todo rumbo que le llevan.

Ahi en ese lugar ha cumplido 16 años de trabajar y ha reparado miles de prendas de vestir. “No me gusta comprometerme a hacer vestidos, solo reparo”, mencionó la señora que cuida su máquina ‘bandida que tiene mas de 50 años’.

Además, en la mesa contigua ofrece hilos, agujas, cepillos de lavar, piedra pómez y caramelos refrescantes. Al frente de su machete de trabajo no deja de ganar que 20, 30, 40, 80 y hasta 100 pesos por una reparación, pero a veces se enoja que los clientes no lleguen a traer sus cosas.

“Ahí tengo como tres encargos ya listos y no se han aparecido a traerlos”, refunfuña.

Doña Estelvina es madre de seis hijos. Celebró que uno de ellos “Se engancho en un ingenio azucarero”. “Tenía rato de no lograr un trabajito”, agradece a Dios.

Encantada de su oficio

Es casi mediodía y doña Estelvina vuelve la vista al cielo nublado, otro sorbo de café y sonríe que ha pegado el zippers de otro pantalón el que coloca a su izquierda listo para entregarlo.

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