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“¡En Wawa Bar, Bilwi no hay casas en pie!”

José Medrano Coleman, del Centro por la Justicia y Derechos Humanos de la Costa Atlántica de Nicaragua, dijo que la situación es dramática en esa región del país


Las fuertes lluvias y los vientos huracanados de más de 240 kilómetros por hora provocaron olas, dicen los comunitarios, que parecían ser de un tsunami. Las familias quedaron sin viviendas. “El viento no se calma”, agregó al filo de las 10:00 p.m. “Hija, tu mamá se quedó solo con la ropa que andaba. No solo ella, sino todo Wawa”, contaba a su sobrina.

Salvadora Morales, una caribeña que también tiene familiares en Wawa Bar, ha pasado su segunda noche de zozobra. Su familia en esa región del país se ha quedado sin hogar, y no sabe del paradero de un primo que ya ha sido reportado como desaparecido. El miedo los atrapa más cuando los pobladores informan de tres muertes. Las autoridades no brindan información al respecto. 

José Medrano Coleman, del Centro por la Justicia y Derechos Humanos de la Costa Atlántica de Nicaragua, dijo que la situación es dramática en esa región del país. Hay destrucción, y muchas personas aún están anegadas en sus humildes viviendas. “Veremos los estragos en los próximos días, la situación empeorará”, indicó.

Este líder comunitario da fe de la destrucción provocada por Eta, pero advierte que no sabe del impacto en comunidades más lejanos. “Vivimos en incertidumbre, porque nadie ha ido a visitarlas”. 

Lo peor no se ha visto, concluye.