Personajes

El servicio de mandados en medio de la pandemia

Desde el anuncio del primer caso de COVID-19 por parte del MINSA en Nicaragua, familias tomaron la decisión de no salir de sus casas, más que para lo necesario, y.


Desde el anuncio del primer caso de COVID-19 por parte del MINSA en Nicaragua, familias tomaron la decisión de no salir de sus casas, más que para lo necesario, y en Chinandega luego del repunte de casos y fallecidos en el mes de mayo y junio, la población de esta ciudad atemorizada por el contagio se vio obligada a tomar este tipo de medidas.

En ese momento los negocios de mandados se incrementaron.

Edwin Espinoza propietario del servicio de mandados AY VOY en Chinandega nos comparte su experiencia movilizándose por toda la ciudad y teniendo mucho contacto con las personas en medio del peligro de la pandemia covid-19.

¿Cómo inició este negocio?

Agradezco a Desde Chinandega y a vos Frank por la oportunidad que me brindan en su espacio, el cual es muy seguido en las redes sociales.

Bueno, para comenzar, antes de los acontecimientos de abril del 2018 yo me dedicaba a trabajar en una Financiera, ahí me desempeñaba como Coordinador Nacional de Tesorería, por eso viajaba a toda Nicaragua, fue muy buena experiencia.

Edwin Espinoza realizando compras de clientes en Supermercado antes de la Pandemia.

A veces cuando estaba en Managua, yo llevaba mi moto y a la hora del almuerzo aprovechaba el tiempo para ir a dejar alguna cuota a una casa comercial y los colaboradores me pedían el favor de llevarles la de ellos, ya que iba al mismo lugar y vos sabes en Managua, al medio día, no es lo mismo andar en vehículo que en moto, así es que bromeando, una vez les dije que les iba a cobrar el mandado y uno de ellos me dijo que me iba a pagar, así es que cuando vi, mi almuerzo lo compraba con lo que me pagaban los chicos.

Luego empezaron los despidos por la situación del país y pues me llegó el turno en agosto de ese mismo año.

Al principio se me vino el mundo abajo al quedarme sin trabajo, mi esposa Ana también sin trabajo, no sabía que íbamos hacer y pidiendo a Dios que me ayudara, que me iluminara y pues PUFF! ahí surgió el milagro, llego la iluminación divina.

Le dije a mi esposa Ana, «aquí no hay trabajo, tengo la moto que es la herramienta necesaria, me pondré hacer mandados, le pondré una caja y hacer mandados», mi esposa un poco escéptica no creía que iba a resultar y a decir verdad yo también estaba entre el miedo y el fracaso, pero le pedí a Dios mucha fe, que éste proyecto es prácticamente un regalo de Dios y pues, aquí estamos después de ya casi dos años de brindar el servicio de Ay Voy en Chinandega.

A propósito, el nombre AY VOY surge por mi hija Brissa, cada vez que la llamo para que haga algo me dice: AY VOY , sé que no se escribe así, mucha gente me lo ha dicho, pero no suena los mismo AHÍ VOY, que AY VOY que es el tono real del idioma popular nicaragüense.

¿Con la pandemia llegando a Nicaragua, como era y es el comportamiento del servicio?

Bueno te diré antes y el durante de la pandemia.

Antes de la pandemia nuestro trabajo siempre ha sido el normal, nuestros clientes nuevos o recurrentes, nos llamaban para lo cotidiano, tráeme una comida, realizamos delivery a las tiendas en línea, llevar encargos, compras de fritangas, etc. cosas cotidianas y normales.

Edwin Espinoza aplicó todas las medidas de protección para continuar brindando su servicio de mandados.

Pocas veces hacíamos compras en supermercados y el mercado.

Entregábamos al cliente de manera normal, nos recibían personalmente, ya sabes todo normal. 

Cuando se da el anuncio del primer caso de COVID-19 en marzo, ya todo fue cambiando, no de un solo como se observó en abril y mayo, pero si con un poco más de cuidado, ya utilizaba mascarilla por el polvo del verano, cuando me costaba 3 córdobas cada mascarilla, pero antes de semana santa si se puso fea la cosa.

Después del primer fallecido, nos llamaban para compras en las farmacias, buscando el famoso alcohol gel, guantes y mascarillas. Que ya no había en existencia.

¿Se incrementó, con la decisión de la gente de no salir de sus casas?

Prácticamente, a principio de Abril, si tuvimos un incremento de solicitud de nuestros servicios, más las compras en supermercados y el mercado, eran clientes que nos enviaban sus listas, tras listas, tras listas de artículos, tanto así que nos saturábamos de solicitudes, que hasta teníamos ya listas de compras y compromisos para el día siguiente.

Ya prácticamente los clientes no querían salir de casa, más aun cuando se dieron los casos del mercado municipal y toda la información que circulaba en las redes sociales, de personas y conocidos falleciendo, eso atemorizo más a la gente, yo incluyéndome.

¿La gente se replegaba a salir lo menos posible a la calle, sin embargo tu trabajo es en la calle?

Definitivamente es 100% trabajo de calle, eso significa más exposición al COVID-19 y eso nuestros clientes lo saben, que nosotros nos andamos exponiendo para que ellos no lo hagan y ese es nuestro trabajo, sabemos y estamos consiente que nos arriesgamos nosotros y a nuestras familias, pero alguien tiene que hacer ese trabajo y quien mejor que  nosotros, para eso está el servicio de  AY VOY.

AY VOY cuenta actualmente con 2 motos y 3 trabajadores

¿Que decisiones tomaste en ese momento, detenerte con el servicio o continuar a pesar del riesgo?

En el momento más intenso y terrible de la pandemia,  si pensamos en detener el servicio, pero las llamadas no cesaban, es decir, si alguien nos llama es porque quiere que le resolvamos una necesidad y eso lo he aprendido mucho en mi experiencia de atención al cliente, así es que no nos paramos, lo que hicimos es dejar de visitar lugares donde era menos el distanciamiento social, lugares donde había mucha aglomeración de personas, es decir, hicimos un análisis de los lugares más propensos al contagio y decidimos no visitarlos y se le explicaba a nuestros clientes y ellos lo comprendieron.

¿Qué medidas has tomado ante el riesgo de tener contacto con todos tus clientes, moverte por supermercados, tiendas, etc.?

Ya en este tiempo hemos tomado todas las medidas de seguridad posible y que están a nuestro alcance para nuestros clientes, sus familias y de nuestras familias.

También agradecemos a los clientes que nos han obsequiado artículos para nuestro cuidado, nos han obsequiado alcohol, bactericidas, mascarillas, máscaras protectoras, lentes protectores, guantes, gracias a todos nuestros clientes que han tenido la amabilidad y saben el riesgo al cual nosotros en AY VOY nos exponemos.

Les indicamos a nuestros clientes como hacer para recibir las compras o productos que les llevamos, les rociamos productos como bactericidas, alcohol, no nos acercamos a nuestros clientes, el dinero lo desinfectamos, lo entregamos en bolsitas, les brindamos cuentas bancarias para transferencias y evitar el contacto con el efectivo.

¿En este tiempo de pandemia, cuál ha sido tu momento más motivador, de cierta manera, en el mes de mayo que se vio un repunte del virus en Chinandega, los delivery se convirtieron en un brazo de apoyo para la gente, aparte de ser tu ingreso monetario, la parte humana de ayudar a la gente?

Claro que sí, muy buena y oportuna pregunta.

Eso es lo más importante el humanismo, sin el humanismo, no seriamos humanos y nosotros ese concepto está muy plasmado en nuestro servicio.

De manera general, apoyamos a las personas de la tercera edad que no pueden salir de sus casas, le ofrecemos el servicio a los pequeños negocios y nuevos emprendedores, de hecho hasta realizamos mandados a muy bajos costos, pero muy bajo costo.

Buscar lo que necesite el cliente, más cuando es una medicina que les urge, buscarla hasta debajo de las piedras si es necesario.

Ese momento nos motivó hacer más fuertes cada día, a seguir ofreciendo nuestros servicios con mayor calidad, honradez, dedicación y saber que hay muchas personas que necesitan de nuestros servicios y que pueden contar con AY VOY para satisfacer sus necesidades y estamos orgullosos de todos nuestros clientes que a pesar de las dificultades, siempre están allí, llamando y solicitando nuestros servicios.

Pero no te sigo diciendo ya que creo en lo que dice las sagradas escrituras, que no sepa tu mano derecha lo que haga tu izquierda, eso es algo que nos reservamos y que no se debe decir.