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El golpe de la COVID-19 en el seno tabacalero y una zona fronteriza al norte de Nicaragua

Estelí y Madriz sobrellevan los contagios de Coronavirus en medio de sus particularidades: la industria del tabaco soporta el impacto negativo de la economía en el primer departamento, mientras que en el segundo la extrema pobreza y su cercanía con Honduras expone más a los contagios


Los siete días que William John Hooker permaneció internado en el hospital Juan Antonio Brenes, ubicado en la ciudad de Somoto, Madriz, fueron “eternamente dolorosos”. A pesar de sobrevivir a la COVID-19 y regresar a su casa a salvo del virus, este hombre de 86 años asegura que salió “peor” que cuando entró al centro sanitario.

La declaración de Hooker tiene que ver con la caída que sufrió en el baño del hospital mientras se recuperaba del virus. Después de ser un hombre activo que acostumbraba a manejar a diario en su bus de transporte público desde Somoto hacia la comunidad San Francisco de la Cámara, en el municipio de San Lucas, ahora tiene que auxiliarse de una silla de rueda o un andarivel para caminar.

La caída fue un hecho circunstancial. No lo provocó la COVID-19. Sin embargo, ha menguado la salud de Hooker, quien sospecha que adquirió el virus en esas idas y venidas en el autobús.

“Yo me contagié por bruto. Aquí, en Somoto, subí a seis pasajeros que venían desde Honduras por veredas, quienes regresaron al país por la misma crisis impuesta por la pandemia. Me senté a platicar con ellos porque no los había visto desde que se fueron al exilio a raíz del estallido social en 2018, y me pegaron, porque no cumplí con las medidas sugeridas de protección”, explicó el chofer del bus.

De acuerdo al análisis del Observatorio Ciudadano Covid-19 Nicaragua,  el departamento de Madriz ocupa el puesto número seis de la lista de los más afectados por el virus. Hasta el pasado nueve de septiembre, tenía un acumulado de 469 casos sospechosos,  correspondiente al 5% del total del país.

Madriz es un departamento ubicado en el corredor seco, una zona de extrema pobreza y que está fronterizo con Honduras. Su ubicación ha facilitado los contagios, como demuestra el caso de Hooker. 

Para el Doctor José Armando Herrera Maradiaga, miembro de la Unidad Médica Nicaragüense (UMN), en el departamento de Madriz, el impacto de la pandemia ha sido catastrófico y  ha causado  problemas en todos los ámbitos. Somoto, Palacagüina, San Lucas y sus comunidades, han sido las zonas que más ha afectado el virus. De acuerdo a reportes de la prensa local, cotejados por Divergentes, el 29 de julio en el  municipio de San Juan de Río Coco se realizaron tres entierros exprés.

William John Hooker, sobreviviente del Covid 19, periodista, taxista, dirigente gremial y político de Somoto. Foto | Emir Alfaro.

La COVID-19 y un desafortunado resbalón

Hooker es originario de Bluefields. Es un personaje muy popular en Somoto. Aquí llegó hace 60 años y ha colaborado como periodista en distintas áreas de cobertura. Le apasionó tanto la política que se postuló a la elección de alcalde en 2008 y para diputado por un partido opositor en el 2011.

En Somoto conoció a su esposa Zoila Herrera. Ella vio sufrir a su esposo cansancio, dolor de cabeza y falta de apetito, algunos de los principales malestares ocasionados por la COVID-19. Cuando por fin consiguieron que Hooker decidiera internarse en el hospital, no le quedó de otra “que encomendárselo a Dios”.  “Yo de rodillas dije: Dios mío, si te lo vas a llevar,  llevátelo;  pero no lo hagas sufrir”, relató.

En el hospital Hooker fue atendido por enfermeras y doctores muy bien. De hecho tuvo la “bendición” de tener un cuarto solo para él. Debido a su bajo tono de voz, el personal médico le dejó una botella plástica para que la sonara en caso de tener alguna necesidad.

Una noche despertó con una fuerte diarrea. Llamó a las enfermeras para que le ayudaran a llegar al baño, pero no atendieron su llamado. Sonó la botella tan fuerte como pudo pero nadie escuchó.

Hooker no está seguro si las enfermeras se durmieron o si no escucharon el golpeteo de la botella. Cansado del malestar y temiendo defecar en su cama, decidió levantarse y caminar hacia el baño.

William John Hooker en la inauguración del gimnasio de boxeo de Somoto en agosto 2016. Foto | Emir Alfaro.

“El piso estaba mojado, me caí, me golpeé la cabeza y las costillas… eso fue peor que la misma enfermedad”, comentó. Dos días después  fue dado de alta, recuperado del virus, pero con un fuerte dolor en su espalda.

Desde que salió del hospital ha comido bien. Su esposa, Herrera, se esfuerza en regresar la vitalidad a su esposo. “Al menos quedé para contar el cuento”, expresa sonriente.

Contagiados se quedan en casa 

Para el doctor Herrera, además de la falta de transparencia del Minsa, otro factor que impide tener una  cifra exacta de los casos y los fallecidos, es el hecho de que la  gente se está quedando en casa. “Tienen temor de llegar a un hospital o atenderse en los consultorios privados y quedar hospitalizados”, asegura el médico.

El galeno cuestionó la cantidad de eventos y aglomeraciones impulsadas por el gobierno, y afirma que durante todo este tiempo ha llamado a la población a tener conciencia social.

“¿Cómo es posible  que la Policía estaba vendiendo elotes en el parque de Somoto?”, manifestó el doctor  Herrera, quien teme que exista un rebrote  a nivel nacional y que este sea de proporciones funestas y nefastas. El también miembro de la UMN, criticó que el Gobierno le esté sacando provecho a la pandemia subiéndole el precio a los insumos médicos y cobrando por la prueba.

La mayoría de habitantes de Somoto guardan las medidas de salud (uso de mascarillas, lavado de manos en lavaderos públicos) para evitar el Covid 19 sobre todo al hacer uso de los servicios de Bancos o instituciones. Foto| Emir Alfaro.

Estelí, despidos de especialistas 

El nueve de junio de 2020, durante el pico más alto de contagio en Nicaragua, en el departamento de Estelí se anunció  el despido de tres especialistas:  la ginecóloga María Isabel Selva, la neumóloga pediatra Exania Lagos (una especialidad vital para la atención de niños y pacientes en general con las complicaciones respiratorias), y  la doctora Yamileth Sánchez, jefa del servicio de ginecología del norte, quien laboraba en el Hospital Pedro Altamirano, ubicado en el municipio de La Trinidad.

El Minsa no justificó las razones. Únicamente prescindió de sus servicios. En tanto las médicos señalaron que los despidos fueron motivados porque se encargaron de distribuir entre sus colegas de hospitales públicos equipos de protección para evitar contagios. Los insumos fueron gestionados entre el mismo gremio médico y, aunque el único fin era salvaguardar la salud y evitar enfermar, la institución de la salud entendió que cometían traición.

El trabajo de los médicos durante esta pandemia ha sido clave. Para el catedrático de Estelí, Edy Macías Carvajal, de 56 años, los 5 días que estuvo en el hospital San Juan de Dios de Estelí, fue como estar en el infierno. Sus “ángeles”, entonces, fueron los doctores y enfermeras, que estuvieron pendiente de su salud en todo momento.

“Vi pasar ante mis ojos tantas cosas… pero el trabajo de los médicos y hasta del personal de limpieza es invaluable, pese a las limitaciones por razones obvias. Fui testigo de  médicos que lloraron junto al paciente, corrían ante cualquier quejido de dolor y pese a que yo he sido muy crítico del gobierno, puedo decir que el lado humano es muy palpable hacia los pacientes con COVID-19, al menos en el hospital San Juan de Dios”, confesó el catedrático.

Explicó que tomó las medidas necesarias para evitar el contagio. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos adquirió el virus durante la etapa en que la transmisión se esparció a niveles comunitarios. “Es difícil detectar cómo se va a adquirir el virus”, consideró Macías, quien meses antes tuvo la desdicha de perder a grandes amigos por causa de la misma pandemia.

Edy Macías, periodista de Estelí, se recuperó de COVID-19 y dice que la pandemia «no es un cuento». Foto | Emir Alfaro.

La incertidumbre de la hospitalización

Sobre su caso, cuenta con su voz bastante cansada: “Un día de  tantos me  faltaba el oxígeno, era como si el  pulmón solo estaba  de reliquia. Me estaba bañando y cuando me eché  la primera pana con agua, sentí como si a mi cabeza la habían metido dentro de un barril con agua”. En ese momento de desesperación llamó a su esposa y juntos buscaron la atención de médicos privados.

Tras realizarse distintos exámenes para asegurarse si tenía o no COVID-19, la doctora que le atendió llegó con los resultados en la mano y le preguntó qué hacía todavía en su casa. Le ordenó que de inmediato buscara el hospital.

Al llegar al hospital San Juan de Dios,  el guarda de seguridad no quería dejarlo entrar, pero cuando Macías le dijo que tenía coronavirus y que le iba a toser en su cara, el vigilante de inmediato llamó a los doctores que estaban en emergencia.

Ahí llegó el momento más duro, despedirse de su familia. “Mi hija me pidió una foto, y me dijo; papá no sabemos si nos vamos a volver a ver, pero yo estaba confiando en Dios, en que sí iba a salir de aquel lugar”. Macías cree que su experiencia y participación en la guerra civil de los años 80, le hizo ser más fuerte.

El catedrático considera que el 14 de agosto, el día que fue hospitalizado, tomó la mejor decisión de su vida. “Yo  he sido escéptico y crítico del sistema de salud público”, confiesa. Unos meses antes había visto morir a su suegra en la casa, pese a contar con atenciones de los mejores médicos de Estelí. Esta situación le hizo suponer que no debía correr el riesgo de estar en un hospital público.

“En el hospital encontrás a  personas con gran humanismo, es gente que llora con el paciente, me consta y lo digo públicamente, murieron quizá algunas siete personas  en los 5 días que estuve internado en la sala de pacientes con COVID-19”, afirma. 

Entrada principal del Hospital Escuela San Juan de Dios de Estelí. Foto | Emir Alfaro.

Macías cuenta que le sirvió  de “Lázaro” a dos personas de alrededor de 80 años. Compartió sala con un hombre “bien mayor” y su hija. Vio llegar a una “muchacha” de 27 años que estaba desesperada aunque luego no supo de ella. Y en una ocasión, debido a las limitaciones cedió  el oxígeno para un paciente más grave.

“Hay limitaciones, pero el medicamento no falta y medicamento caro” señaló Macías.

Al menos en las salas del hospital San Juan de Dios ocurría un fenómeno extraño, relata Macías. De repente había siete pacientes pero horas más tarde llegaban a 14 y luego esa cantidad disminuía. Dentro del mismo hospital hubo picos de atención, dice el catedrático, quien afirma que  gran parte de los pacientes a los que él pudo preguntarles, eran del municipio de La Trinidad.

En este centro hospitalario la edad promedio de los pacientes era entre los  70 y 75 años, asegura Macías, quien en esta entrevista llama a la reflexión de ser consciente con los más ancianos. “No hay que ser soberbio promoviendo el coronavirus. A muchos de los pacientes les escuché decir: que Dios nos lleve de esta agonía, porque no la aguantamos”, narra.

Pese a que el Ministerio de Salud continúa monitoreando la salud Macías, este ha buscado atención con los servicios de médicos privados y algo que resalta es que ha sentido mucha solidaridad de su familia y  de sus amigos durante estos días. 

“Creo que la pandemia queda manifiesta como algo difícil de creer y tristemente ha habido muchos muertos. Si se tomaran las medidas preventivas se salvarían más vidas”, dijo Macías, quiennos atendió en su casa, rodeado de los libros que conserva luego de 29 años como catedrático de administración de empresas y derecho.

La falsa normalidad y la realidad en Madriz y Estelí

Habitantes de la ciudad de Estelí usando mascarillas para la prevención de la COVID-19. Foto | Emir Alfaro.

Se consultó con varias fuentes hospitalarias del hospital San Juan de Dios de Estelí, y confirmó que se ha mantenido entre cinco y siete la cantidad de pacientes con síntomas sospechosos de COVID-19, hasta la segunda semana de septiembre.

Los médicos consultados para este reportaje, que continúan atendiendo pacientes con síntomas de coronavirus, expresaron que, en términos generales, se mantienen bajos los niveles de infección en comparación con los meses de mayo, junio y julio, cuando el virus provocó muerte y al menos 632 casos registrados, según el Observatorio Ciudadano.

Aunque no existen cifras oficiales del Ministerio de Salud que determinen los efectos del virus por cada uno de los departamentos, el Observatorio Ciudadano ha reportado una disminución de los casos en los departamentos que fueron más golpeados por esta pandemia, incluidos Estelí y Madriz.

Organizaciones gremiales, religiosos o empresariales aún no tienen cifras definitivas de las afectaciones. El pastor Gonzalo Benavides de las Asambleas de Dios, informó recientemente que algunos de sus miembros resultaron contagiados por el virus, pero no desarrollaron gravedad. En tanto, el obispo de Estelí Juan Abelardo Mata informó también que algunos sacerdotes se han contagiado con el virus.

La Diócesis lamentó la muerte de uno de sus miembros, el padre Jaime Valdivia, fundador de la carrera de teología, quien falleció a consecuencia del virus.

Maestros de algunos centros escolares subvencionados  como el Belén y el San Francisco, que aceptaron hablar con la condición de mantener el anonimato por temor a despidos, también reportaron maestros contagiados, ninguno de gravedad,  pero muchos de sus familiares si fallecieron.

Sin embargo, a pesar de que el nuevo coronavirus provocó muerte y continúa en el ambiente, instituciones de gobierno como las alcaldías de Estelí y Madriz, han mantenido una serie de actividades para reflejar la falsa normalidad, algo difícil de aparentar cuando en los primeros meses de la pandemia muchos negocios cerraron y el desempleo aumentó.

La industria del tabaco ha sostenido en gran manera la economía en Estelí. El presidente de la Cámara de Comercio, Ricardo Ruiz, explicó que este rubro registró el último año un crecimiento del 5%. No obstante, este año hubo despidos en varias fábricas tabacaleras, aunque el llamado a los obreros ha incrementado en los meses de agosto y septiembre.

«Para mí, Estelí tiene algo muy diferente a otras ciudades, como el tabaco, que ha venido a soportar todo. El año pasado sabemos que fue duro, esperábamos mejores resultados este año, pero estamos manteniéndonos en la lucha, Estelí es una tierra de gente muy trabajadora, pero la falta de financiamiento también ha venido a afectar bastante la economía», comentó Ruíz.