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Día de la Tierra, una celebración entre la diplomacia ambiental y la pandemia

Este Día de la Tierra nos encuentra atravesando una crisis planetaria sin precedentes marcada por una pandemia de origen zoonótico, muy vinculada a la agresión que estamos generando en el planeta.


En un año de parate de actividades por la circulación de un virus que aún no podemos dominar, no frenó la generación de emisiones de gases de efecto invernadero, esos que provocan el calentamiento global, y marcaron un nuevo récord histórico: la atmósfera registró 417 partes por millón de CO2. Con este nivel de gases en la atmósfera, el mundo marcha a una suba, promedio, de 3°C para fin de siglo, el doble que el objetivo del Acuerdo de París.

¿Hay alguna buena noticia? Si. Con los Estados Unidos volviendo a hablar de crisis climática, las promesas de China de bajar sus niveles de contaminación que afectan a todos el planeta y las metas cada vez más ambiciosas del Reino Unido, Francia y Alemania hay esperanza.

“Este Día de la Tierra nos encuentra atravesando una crisis planetaria sin precedentes marcada por una pandemia de origen zoonótico, muy vinculada a la agresión que estamos generando en el planeta. A ello se suma la grave crisis ambiental y climática que lejos de desaparecer parece agravarse cada vez más, así lo demuestran los incendios, la enorme pérdida de biodiversidad y extinción de especies, los graves procesos de contaminación y las cientos de asesinatos de personas defensoras del ambiente y de los territorios”, explica Andrés Nápoli, director ejecutivo de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (Farn).

Y agrega: “Sin embargo, en este Día de la Tierra sucederán dos hechos que pueden resultar significativos: la entrada en vigencia del Acuerdo de Escazú [acuerdo que protege los derechos de los defensores ambientales] y la reunión de presidentes por el cambio climático. Dos hechos que, en la medida en que puedan establecerse políticas, acciones, cooperación entre los países y un mayor compromiso pueden marcar un cambio de tendencia”.

Nápoli se refiere a la Cumbre de Líderes por el Clima que se extenderá hasta mañana, encabezada por el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden; en la que también estarán otros líderes planetarios como el presidente chino, Xi Jinping; el brasileño, Jair Bolsonaro; el argentino, Alberto Fernández y el chileno, Sebastián Piñera, entre otros. También participará el Papa Francisco de manera virtual.

Para Inés Camilloni, científica del Conicet experta en Cambio Climático es fundamental apelar a la ciencia, las soluciones urgentes y la solidaridad: “Son los tres elementos imprescindibles para sentar las bases de las acciones necesarias frente al climático.

La ciencia y la innovación son esenciales para generar el conocimiento y los instrumentos necesarios para descarbonizar la economía y para contribuir con el diseño de estrategias de adaptación a un clima cada vez más amenazante y menos predecible. 

El cambio climático está y estará presente por muchas décadas más con diferente nivel de peligrosidad de acuerdo con la ambición de las políticas climáticas que se implementen y a la efectividad en las transformaciones de estilos de vida necesarios. El éxito en los esfuerzos para erradicar la pobreza, reducir las asimetrías y construir una sociedad resiliente e inclusiva depende de nuestro uso actual y futuro de los recursos y de los principios de solidaridad y justicia que guíen las acciones de mitigación y adaptación al cambio climático.”

Un planeta, una salud