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¿Cómo sobrevive la juventud nicaragüense impactada por el desempleo?

MANAGUA – Melvin Gaitán es un entrenador de gimnasio con años de experiencia y que ha recibido premios por su disciplina en el deporte. La rutina de este joven de.


MANAGUA – Melvin Gaitán es un entrenador de gimnasio con años de experiencia y que ha recibido premios por su disciplina en el deporte.

La rutina de este joven de lunes a viernes era levantarse, hacer los quehaceres de su hogar y luego dirigirse a su centro de trabajo, que consideraba su segunda vivienda por el apego que tiene a los entrenamientos físicos.

“Hoy iniciamos la jornada número cinco; la última de la semana y debemos dar lo mejor”, solía decir este entrenador al culminar cada semana.

Pero a raíz de la pandemia, su centro de trabajo experimentó una reducción drástica de asistentes y el gimnasio, como medida de prevención por el COVID-19, cerró temporalmente.

El desempleo lo ha obligado a reinventarse y como forma de obtener dinero adicional, ofrece entrenamientos a las personas que lo requieran por medio de varias aplicaciones digitales como Zoom y Skype. 

“Por el COVID-19 me he sentido afectado, no llevo suficiente sustento a la familia y debes subsidiar gastos, pero como jóvenes tenemos una gran oportunidad que son las redes sociales, las he usado de la mejor manera y le he sacado provecho. Así he sabido contrarrestar esta situación”, dijo este joven emprendedor.

La población nicaragüense es joven

Los jóvenes en Nicaragua representan un 76% de la población, según el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE). Ese sector poblacional ha sido fuertemente golpeado por alto número de desempleos en el país a causa del nuevo coronavirus.

Aunque según el representante de la empresa privada de Nicaragua José Adán Aguerri en el país “hay un oscurantismo con el manejo de las cifras” de desempleo, sugiere que una forma de valorar esto es viendo que los sectores más golpeados son aquellos donde se requiere la mano de obra de jóvenes.

“Nuestros jóvenes están en atención al público, en prestación de servicios, en ventas, y estos son sectores que han sido duramente golpeados con la caída de la economía”, explicó Aguerri.

Estimaciones de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (FUNIDES) calculan que la tasa de desempleo abierto puede aumentar este año entre 7,3% y 9.2%, como consecuencia de la pandemia del COVID-19.

Es decir, que a finales de 2020 habrá más de 238.000 personas desempleadas en Nicaragua. Gran parte de ellos jóvenes.

El economista nicaragüense Maykell Marenco sugiere que, para evitar mayores afectaciones a este importante sector del país, es preciso acciones para proteger los empleos, sobre todo en los casos de la empresa privada.

“Deben existir medidas alternas. No todas las estructuras productivas del país han implementado medidas para proteger el empleo, muchas de ellas han optado como primera medida el despido”, lamenta el experto.

Marenco recomienda a las empresas “ingeniárselas” en tiempos de pandemia y pone como ejemplo el modelo de varios restaurantes en Nicaragua que han recurrido a los servicios de entrega a domicilio, como “un salvavidas financiero” para seguir operando.

Por el lado del gobierno, el economista dice que “no se puede salir de esta crisis si no existe cooperación o políticas de acompañamiento tanto para el tejido empresarial como para la fuerza laboral nicaragüense”.

“Hay que proteger la fuerza laboral nicaragüense, porque de lo contrario se desincentiva a permanecer en el país. Urgen políticas de acompañamiento a las empresas y reducir la presión fiscal no solo a empresas, sino a los hogares”, dice Marenco.

El economista agrega que con una buena planificación y el otorgamiento de bonos a sectores productivos del país, se podrían inyectar recursos que generen apoyo al país.

Mientras tanto Aguerri, desde el sector privado, ha dicho que seguirán trabajando “con los organismos multilaterales que están enfocados en la creación de empleos para los jóvenes”.