Destinos

Bienvenidos a Nicaragua, tierra de lagos y volcanes

bienvenidos a nicaragua

Un turista se encuentra en el ingreso al país a primera vista con un pueblo trabajador, sincero y ocurrente, el que hace broma de su quehacer diario.

Si la entrada del amigo norteamericano o europeo es por el puesto fronterizo El Guasaule, podrá apreciar un grupo de triciclos en traslado de viajeros, comerciantes, cabezaleros, vendedores a minuciosos funcionarios de Migración y Extranjería, Aduana, Soldados, Policías, el pitazo del camionero, tras el paso de la aguja, la pulpería con sus jugos, sodas, gaseosas, bien situados, la terminal de tierra y casas conformadas entre breves pendientes y senderos, mesas de comedor que ofrecen comidas y refrescos; arroz, frijoles, cuajadas, tortillas y café, el pregón del vendedor de agua helada y gaseosas y los gritos de los ayudantes del bus e interlocal hacia Rio San Juan, Managua, León, Chinandega.

El turista por primera vez a través de la ventanilla se encontrara con una verde serranía hacia el norte algún que otro corral y fincas, hacia el sur a lo lejos la cordillera volcánica Los Maribios.

Un poco más, el pueblo de  Somotillo con sus taxis enfiladas, la tienda el zapatazo, casas de adobe, de ladrillos, bloque y tejas, calles adoquinadas, la carreta rumbo al rio El Gallo con su cauce extendido pero no tan caudaloso como antaño. Una ciudad que se moderniza con el esfuerzo de sus habitantes.

En la unidad de transporte mientras tanto el parloteo de los pasajeros, la pareja que sonríe, el pequeño comerciante que ajusta cuentas, el adolescente con audífonos conectado al celular, la música de José Luis Perales en la bocina al fondo del autobús.

El viento hace mover la cabellera, ciclista uno que otro, un automotor Hyundai que aventaja veloz y se aleja, el cerro el becerro, la entrada a Villanueva en Jerusalén.

Más allá del puente Real, el chele pregunta y le comentan que el poblado que se avizora es la Villa 15 de Julio, otrora Villa “Salvadorita”, en honor a la esposa del dictador del viejo Somoza.

Desde esa zona la distancia se acorta hacia el majestuoso Volcán San Cristóbal de sus cumbres humeantes eternamente acompañado del Chonco y su verdor por los momentos.

En la travesía de una hora se divisa la carretera de circunvalación, nuevos aires, edificaciones de categorías. mayor es el tráfico, la presencia de triciclos y taxis que rodean el entorno en la terminal del mercado de mayoreo “El Bisne”. El turista baja y consulta su mapa mientras le siguen varios para transportarlo presagiando que pague bien.

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