Beata Sor María Romero, una muestra de fe para los nicaragüenses

El amor y la fe hacia Sor Mar María Romero, es tan grande, que hay quienes vienen de otros países para compartir con el pueblo nicaragüense esta fiesta religiosa, en.


El amor y la fe hacia Sor Mar María Romero, es tan grande, que hay quienes vienen de otros países para compartir con el pueblo nicaragüense esta fiesta religiosa, en la que recuerdan el trabajo humanitario que realizó la Beata Sor María Romero en beneficio de los más desprotegidos.

Los milagros que se le atribuyen a esta Beata son tan numerosos que la devoción de miles de católicos se incrementa cada vez más, y las peticiones a ellas se escuchan en cada oración que los visitantes realizan al llegar a su Casa Natal en Granada.

BIOGRAFÍA DE SOR MARÍA

María Romero Meneses nace en 1902, en Granada de Nicaragua, en Centroamérica. Tanto la familia paterna como la materna son de origen español y cuentan en el árbol genealógico con hombres ilustres que desde el siglo pasado, han ido marcando las etapas de la historia de la Republica de Nicaragua.

Durante la colonización, Centroamérica como todas las naciones de América Latina, desgraciadamente escribió paginas poco gloriosas sobre las masacres de los indígenas por pare de los conquistadores todavía hoy no encuentra la paz. En estas tierras sigue avanzando hoy una conquista destructora de lo indígena, son pretexto de lo lógico del proceso y del poder económico.

El padre de María, optimo cristiano y buen ciudadano, ocupó cargos de prestigio llegando a ser, a Finales de los ochocientos, ministro de finanzas en el gobierno liberal, la infancia de la pequeña Romero se puede considerar feliz: en la rica morada, rodeada de palmeras, no le falta nada, goza del amor de su madre, de los cuentos de su abuela y de la instrucción de siete tías paternas que al quedarse soltera, dirigen una escuela privada para niñas de la alta sociedad. Sobre todo, no le falta la riqueza más importante para su vida una profunda formación cristiana. A los ocho años vive con intensidad después de tres días de retiro espiritual la fiesta de su primera comunión.

Sin embargo el acontecimiento no se reduce a los festejos de la jornada. María pronto comienza a comunicar las riquezas espirituales que se han interiorizado. Cuando va la quinta de la familla situada a las orillas del lago de la ciudad, reúne a los niños de la factoría y del vecindario, juega y se divierte con ellos, montándonos en un carro tirados por bueyes en medio de cantos de alegría. Pero al final del juego propone la oración y alguna sencilla reflexión religiosa. Las lecciones de piano y violín despiertan a una de ellas destacada inclinación a la música. Las lecciones de pintura y de dibujo completan esa formación artística propia de las mujeres de buena posición de aquel tiempo y le promocionará habilidades útiles para el futuro apostolado.