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Al menos 20 muertos en Gaza tras un ataque aéreo de Israel en respuesta a los cohetes de Hamás

Los daños aún están siendo evaluados, en lo que supone una seria escalada, pero la fuerza aérea habría empezado a bombardear objetivos en Gaza.


Al menos veinte personas, entre las cuales nueve niños y presuntamente un comandante de Hamás, habrían fallecido hoy en el norte de la franja de Gaza como consecuencia de un raid aéreo del ejército israelí en respuesta a los cohetes lanzados poco antes por los milicianos de Hamás sobre Jerusalén.

A las seis en punto de la tarde se oyeron sirenas en la Ciudad Santa, por primera vez en muchos años.  Y casi de inmediato, siete explosiones. tan pronto expiraba el ultimátum dado por Hamas a las fuerzas de seguridad israelíes para que abandonaran la Explanada de las Mezquitas y el barrio amenazado con desahucios de Sheij Yarrah.

Los daños aún están siendo evaluados, en lo que supone una seria escalada, pero la fuerza aérea habría empezado a bombardear objetivos en Gaza.

Desde allí, Hamas se ha responsabilizado ya del lanzamiento de los cohetes. Uno de ellos habría sido interceptado por el escudo antimisiles israelí. Otro, en  cambio, habría dañado una casa en el kibbutz de Kiryat Anavim, sin causar bajas.  Otros habrían impactado áreas de Jerusalén occidental, sin que haya trascendido hasta el momento ninguna víctima ni daño de consideración.

La alarma ha obligado a la policía ha dispersar a los jóvenes extremistas que iban a comenzar su Marcha de las Banderas o a indicarles el refugio más cercano. Sin embargo, algunos de estos han vuelto a la plaza de la concentración con su grito de guerra de «muerte a los árabes». Mientras tanto, la sesión de la Kneset era interrumpida y los diputados corrían a los refugios. 

En un día que amaneció tenso, miles de jóvenes de la derecha sionista llevaban horas concentrándose frente a las murallas de la Ciudad Santa, para conmemorar la conquista de Jerusalén Este durante la Guerra de los Seis Días y su posterior anexión unilateral en 1980.  Las autoridades israelíes les acababan de comunicar el desvío del itinerario previsto, que debía atravesar el barrio musulmán de la Ciudad Vieja de Jerusalén, por la puerta de Damasco. 

A su desconsuelo por la decisión seguía poco después de las seis el anuncio policial que la Marcha de las Banderas se daba por finalizada, antes incluso de ponerse en movimiento. 

El ambiente había vuelto a caldearse por la mañana, después de que las cargas policiales hirieran a más de trescientos civiles palestinos en la Explanada de las Mezquitas. 

Jerusalén suma ya cuatro días seguidos de disturbios, desde su erupción en la noche del viernes, poco después del último rezo, también con alrededor de trescientos heridos por la intervención policial frente a la mezquita de Al Aqsa. Esta mañana, policías y agentes de la Policía de Fronteras Israelí han vuelto a cargar para repeler petardos, piedras, sillas o botellines de agua.

Esta vez, las granadas de estruendo y los gases lacrimógenos penetraron hasta el mismo interior de la mezquita de Al Aqsa, de lo que dan cuenta varios vídeos. Cuatro horas más tarde, se han retirado y han reabierto el acceso al recinto a los mayores de cuarenta años. Atrás han quedado más de trescientos heridos, según la Media Luna Roja, casi todos leves, excepto siete casos. La policía israelí asegura que también hay una docena de heridos leves entre sus filas.