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San Cristobal sigue amenazante


Muñoz precisó que entre las 9:00 y 10:00 am de ayer se realizó una medición de azufre en el coloso, que indica que este arrojó 3,221 toneladas, una cifra “muy por encima de su emisión normal, de 550 a 700 toneladas, lo que podría generar eventualmente nuevas explosiones”.

La situación que presentaba ayer el San Cristóbal, explicó el geólogo Francisco Espinoza, podría ser un proceso de transición que llevaría al volcán a la calma o a un nuevo período eruptivo.

Eso dependerá, agregó Espinoza, del contenido de azufre que continúe emanando y de la actividad sísmica que se registre.

“Ahorita está en proceso de transición, o se calma o da paso a otro período eruptivo. Esto último dependerá del aumento del contenido de azufre y de la actividad sísmica”, explicó el geólogo.

Según Espinoza, los altos niveles de azufre son indicios de que la actividad volcánica no ha cesado. “Está en período de relativa calma, pero el alto nivel de azufre indica que hay un peligro latente. Tiene que llegar a los niveles normales para decir que está en período de reposo”, señaló.

La situación actual del San Cristóbal podría calificarse como un remanente de la actividad eruptiva ocurrida el sábado, pero “también puede ser un indicio de que es probable que continúe expulsando material piroclástico”.

El Ineter está vigilando tres parámetros en el San Cristóbal: sismicidad, temperatura y emisión de gases.

Cenizas cubrieron 2,438 kilómetros cuadrados

Ayer, las autoridades de socorro de Chinandega se mantenían vigilantes por la posible reactivación eruptiva del volcán.

Tras visitar la Escuela “Francisca González”, el secretario ejecutivo del

Sinapred, Guillermo González, recomendó a la población de este departamento –y principalmente a quienes habitan en las laderas del coloso–, estar atentos a las recomendaciones de la Defensa Civil.

“Las personas que habitan en un radio de cinco kilómetros alrededor del cráter, y que se autoevacuaron la tarde del sábado, deben mantenerse en las viviendas de sus familias en otras comunidades. Aunque existe relativa calma, no significa que la situación cambió. El volcán tiene un comportamiento impredecible, en minutos puede reactivarse”, explicó el funcionario.

El Ineter reportó ayer que el material de cenizas arrojado por las explosiones ocurridas el sábado, cubrió un área aproximada de 2,438 kilómetros cuadrados, llegando hasta los municipios de Puerto Morazán, Potosí y El Viejo, y a las localidades de Jiquilillo y Punta Ñata.

“La altura alcanzada por las cenizas fue de unos 5,000 metros; con espesores de 5 centímetros, en áreas muy cercanas al cráter, y hasta 3 milímetros en lugares más distantes”, informó Angélica Muñoz, directora de Geofísica de Ineter.

Sonia Castro, Ministra de Salud, manifestó que hay 127 camas en el Hospital España, de Chinandega. El Minsa activó cuatro puestos médicos en dirección a las comunidades orientales cercanas al volcán.

Castro dijo que hay abastecimiento de medicinas, y que en coordinación con Enacal y con Ineter evaluarán los gases emanados por el coloso y la calidad del agua para consumo humano.

En tanto, Ariel Bucardo, titular del Magfor, aseguró que las lluvias registradas tras las explosiones contribuyeron a que se lavara el material volcánico en cultivos de maní, frijol y soya.

“Estamos evaluando. Hasta ahora no hay daños, aunque la ceniza llegó hasta poblados lejanos como Potosí y Puerto Morazán, donde se concentran granjas camaroneras”, afirmó Bucardo.

En Chinandega permanecerán 120 miembros de la Unidad Humanitaria de Rescate, UHR, y del Segundo Comando Militar Regional del Ejército, mientras continúe la alerta amarilla, informó el mayor Carlos Cáceres.

El comandante Álvaro Narváez Castillo, jefe de los Bomberos Voluntarios de Chinandega, aseguró que 12 integrantes de esa institución se encuentran en la falda de cerro, y otro grupo en el cuartel de la comarca La Bolsa.

Momentos de terror

Con información de la población, el Ineter reportó la caída de rocas incandescentes en la parte noroeste del volcán, que provocaron quemaduras a seis semovientes.

La joven Junieth Mendoza, originaria de la comarca Versalles Arriba, quien está refugiada en Chichigalpa, relató que se escuchó un gran estruendo en el volcán, que estuvo acompañado de ceniza caliente.

“Fue horrible lo que pasó. Nunca en mi vida había experimentado eso. Cayeron muchas piedras incandescentes. Los niños de la comunidad lloraban, corríamos de un lugar a otro. En el cerro hay roturas grande que emanan humo”, narró.

Carmen López aseguró que varias reses murieron incineradas por el fuego arrojado por el volcán, y a su criterio, las 37 personas evacuadas están vivas por milagro.

Clases suspendidas

Janeth Pérez, funcionaria del Ministerio de Educación, confirmó la suspensión de las clases en los 13 municipios del departamento de Chinandega, mientras se mantenga en firme la alerta amarilla.

El Nuevo Diario/ Miguel Molina

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