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Rio Torondano por sus fueros y las pozas en San Pedro de Potrero Grande, Chinandega

Carga de leña
Un lugareño con la carga de leña que vende en el poblado pintoresco norte de San Pedro de Potrero Grande / SAUL MARTINEZ

En este verano el rio Torondano, limítrofe de Honduras con Nicaragua, vuelve a gozar de caudal y las distintas pozas invitan a disfrutar del agua fresca que baja de los cerros.

Este afluente había experimentado un bajo caudal con la temporada de sequía en años anteriores.

Los pobladores indican que el rio tiene suficiente agua cristalina y fresca para darse un chapuzón, en especial en el trayecto se vale disfrutar de las pozas la Pilona, Rama Gacha, El Botón, El  Águila, Salto El Rey, El Chorro, Quebrada las Cañas y Los Pocitos, considerados verdaderos balnearios donde puede el visitante acampar durante el día, preparar los alimentos y descansar en armonía con la naturaleza.

Moisés Martínez, dice que los visitantes a este pueblito pintoresco norteño de Chinandega tienen la oportunidad al noroeste de escalar precisamente desde la referida quebrada,  el cerro Los Pocitos, una travesía fantástica  a 800 metros por la maravilla al norte y desde la cumbre divisar el azul del cielo, las lomas y parajes, regocijarse del gorjear de las aves y el viento gélido que envuelve a la montaña.

Indica que otra opción es la loma la Chamuscada y a pocos metros de la guardarraya en territorio hondureño El Cerro La Botija, collado de exuberante verdor que protegen los catrachos debido a que les proporciona el agua necesaria a toda la vecindad, incluido San Pedro en territorio nica y a San Marcos de Colon.

La gira por la zona rural, sector este de San Pedro de Potrero Grande es maravillosa si se transita por la comunidad de Paso Caballos, Monte Redondo y El Variador en territorio de San Francisco de Cuajiniquilapa – Nicaragua y territorio hondureño, lomas que poseen  abundante pino.

Martínez sostiene que se puede admirar sobre la ruta el ganado en las fincas y la producción de maíz de primera en la parte baja y el frijol de postrera en la zona alta, rubro de mucha importancia por la venta a países del istmo centroamericano y para el consumo local.

La bendición de los pueblos santos son las carreteras de todo tiempo que hacen un ligero camino. En San Pedro de Cuajiniquilapa se puede gozar de buenos hospedajes con tarifas que oscilan en 300 y 400 córdobas.

La unidad policial de este municipio vecino al parque central brinda seguridad a la zona bajo el mando del oficial Byron García.

EL OCOTE

En el norte fronterizo de Chinandega aún hay reservas de ocotes, que se utiliza en algunas comunidades.

“En la frontera con Honduras hay muchos árboles, en El Hornito, Peñas Blancas, Monte Redondo, Pasocaballos, Aguas Buenas. Ahí Honduras está a cuatro kilómetros, y aun se le saca ventaja a este producto en esos lugares” sostiene José Luis Moreno Vílchez.

En esos lares se divisan además muchos pinares, especialmente en la zona aledaña al Cerro de agua, La Botija que Nicaragua comparte con San Marcos de Colon.

Los hondureños venden mucha de la carga de ocote. Los sanpedranos obtienen parte de este que venden en las calles de Chinandega. “Marena no nos permite en nuestro territorio que cortemos el ocote, pero los hondureños nos llevan” añadió Moreno.

 

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