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Niños trabajadores en gira recreativa

MI NOTICIA/LA PRENSA

Fue un viaje inolvidable que perdurará en las mentes de 57 niños de Rancho Grande, Municipio de Matagalpa, quienes el martes 6 de diciembre vagaron con rumbo fijo: el Zoológico Nacional y el volcán Masaya. Eso sí, sacrificaron su sueño levantándose muy temprano para bañarse, vestirse y realizar el paseo del que retornarían ya entrada la noche cargados de hermosos recuerdos.

Antes de la partida, una de las niñas católicas hizo la oración de protección y uno de los niños evangélicos oró en agradecimiento. El periplo de más de 350 kilómetros en ida y vuelta valió la pena, pues el pequeño Jorbin estuvo frente a frente con los monos, tigres y leones del zoológico, claro, separado por una malla de seguridad.

“Hasta hoy veo a estos animales, pues solo los había visto en televisión”, expresó entusiasmado el niño lustrador José Ángel, al referirse a las culebras, tortugas y guatuzas.

Víctor Hugo apenas ronda los ocho años y ahora conoce la diferencia entre los animales salvajes y la imponencia de la naturaleza expresada en un volcán. Un día en misa el padre Marlon lo ilusionó con el viaje al igual que a los otros niños como Zaraí Massiel, de 10 años.

“Es bonito; me siento feliz de estar viendo a estos animalitos”, manifestó William Antonio, de14 años, quien se gana la vida lustrando zapatos para ayudar al sustento de su familia.

Para Yeylier Osniel la cosa va más allá, pues aprovechó el viaje para conocer cosas nuevas. En su vida normal en Rancho Grande, Deglis hace de todo para ganarse la vida. A sus nueve años lustra y estudia como muchos niños. Dijo estar feliz con el viaje, pues al igual que Zara Massiel, de 10 años, conoció el volcán Masaya y animales que nunca imaginaron llegar a ver, razón por lo que contarán a sus amiguitos todo lo que vieron.

Idania y Alexa, de 15 y 12 años, tenían los sueños de conocer estos lugares y los animales que “ni por cerca pensaban que existían en nuestro país”. Pumas, jaguares, tigres, leones, serpiente pitón… Algo que para todos ellos será el más grato de los recuerdos cuando alcancen la adultez.

Al caer la noche la cansada aventura llegó a su fin y con ella el momento de entregarse al sueño profundo de los inocentes.

“Hay que cimentar en los niños el amor por la madre tierra y todo lo que en ella existe…Hablamos y surgió la idea de traer niños pobres, vendedores, lustradores, católicos y evangélicos al volcán Masaya y Zoológico Nacional; esto surgió después de una conversación con Mario como parte de la lucha de protección del medioambiente”, expresó el padre Marlon Velásquez, cura párroco de Rancho Grande, durante la excursión.

Para este religioso que se ha constituido en uno de los más aguerridos opositores a la exploración y explotación minera en Rancho Grande, involucrar a los niños en la protección del medioambiente es necesario para el desarrollo de este municipio.

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