Mensaje de fin de Año de Mons. Silvio Baez

Al terminar este año 2013 te doy gracias, Oh Dios, porque a pesar de mi extrema fragilidad humana, me has concedido el privilegio de ser servidor del Evangelio. Acepta para este próximo año el mayor deseo de mi corazón de creyente y de obispo: darme, entregarme, exponerme, gastarme día a día por mi pueblo, en nombre de Jesucristo. Concédeme, Señor, ser un obispo que no excluya a nadie, que contagie tu alegría y tu ternura, que sufra con los pobres y alivie su dolor, que denuncie con firmeza todo lo que dañe al ser humano, que siga sin temor los nuevos horizontes que abre el Espíritu y pueda ofrecer a todos un banquete vivificante y esperanzador en la Iglesia con la Palabra y la Eucaristía.

 

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