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Los problemas envejecen a los niños

Decía acertadamente el pensador sudamericano y gran educador Rodó, “los niños son el espejo de su casa”. Indudablemente el niño desde su infancia hasta la pre-adolescencia, es prácticamente un imitador de lo que ve y escucha, es como una esponja que absorbe y como un parlante que anuncia ingenuamente. Es muy recomendable ayudar a los niños en sus diferentes etapas, creándoles un ambiente favorable a su observación, a su receptividad de imágenes mentales psicológicas, porque el niño vive la fantasía y tratará de personificarla. Igualmente con la rebeldía, la desobediencia, el vocabulario, es otro espejismo del aprendizaje que absorbe la niñez de su entorno inmediato, comenzando con su familia, los vecinos, sus compañeritos de escuela, etc. Ejemplo: La pareja de conyugues que conviven éste mismo hecho familiar, deben ser responsables de sus actos frente a los hijos, recordando también que el carácter y el temperamento se deben controlar frente a estos pequeños, incluso dejar de lado la agresividad, el maltrato físico, los insultos, tratando de tolerar cualquier situación que incurra con los niños, esto hace que el carácter infantil se vuelve vulnerable, más hostil, hasta el punto de quebrantar sus actitudes positivas insistiendo con resentimiento lo que él considere un castigo. 

De estos hechos casi siempre nacen los instintos, que el niño puede realizar en momentos dados; pueden ser cosas ingenuas a su imaginación como tomar un arma de fuego y jugar con ella o tener el impulso psíquico de dispararla, como la televisión misma le ha mostrado con programas de alta violencia. No es tarea fácil escribir sobre un tema tan interesante y tan importante como es el de los niños, que siempre están presentes para los cambios generacionales, momentos tan necesarios para la continuidad de la vida. Sin estos cambios no existiría la raza humana, ya que todos hemos sido niños antes de ser adultos y continuar el proceso de los cambios. El niño con todo y sus diferencias culturales, educativas y sociales, sigue en el trayecto y mandato de darle continuidad al mundo, ellos son el principio y el fin de una etapa detrás de la otra bajo las circunstancias críticas o bonancibles de la historia y lugar que les toque vivir.

En fin, donde sea que estén, son los mismos niños con diferencias étnicas y tenemos que protegerlos, ayudarlos a desarrollarse, ese es el deber de padres y sociedades dentro del contexto familiar que convivan.

Hoy en día pareciera que esta gran sociedad de niños infantiles les estamos acelerando su razón de ser, sus actitudes humanas, es decir, los niños están envejeciendo prematuramente con los problemas de fondo para la vida como es lo económico, el bienestar personal, la adquisición, el interés, la ambición. El niño en éste nuevo milenio, ya no está gozando prácticamente de su niñez, le están ignorando su estado infantil y lo están acomodando bajo presiones o estímulos a ver la vida en el sentido opuesto, a ser responsables como el adulto, comprometido, y su ilusión de pre-adolescente va deteriorando sus sentimientos infantiles, sueños, fantasías que son necesarias para crecer y vivir sanamente en sus etapas normales, también para adquirir humanizarse, es decir, sensibilidades de convivencia que le ayudarán a la formación de una buena madurez, hasta alcanzar con uniformidad de edad y el proceso biológico normal, sus responsabilidades y vida social. (No se debe permitir que un niño sea adulto antes de tiempo)

Un niño presionado a realizar lo que él resiste o no está apto por su edad, pero que la obligación le exige hacerlo, éste acto le provoca prematuramente un envejecimiento de responsabilidades en una visión y torbellino que él no puede descifrar, pero que debe hacerlo, con situaciones de indisposiciones, que darán rienda suelta a la desviación de su conducta, cometiendo actitudes impensables bajo la amenaza, para surgir luego la motivación de darle regalía para la aceptación de hacer aquello, para lo que aún no están aptos. Ejemplo: Obligarlos a participar en concursos que está de por medio la ganancia económica, exigir a esta mente infantil a realizar proezas que todavía su cuerpo y su mente no están formados para realizar, en fin, se está viendo al niño como un escape y una vía para que él también trabaje y mantenga el hogar, truncándole el sueño de no sentir su niñez.

Debemos ser cuidadosos con los pequeños infantes y niños en crecimientos, ellos no tienen una mente reflexiva frente a la situación, ellos actúan sin siquiera pensar en el peligro, en éste sentido son inocentes irreflexivos aunque hoy miremos mentes precoces y adelantadas, pero que no dejan de ser siempre niños. Ignorar a los niños no es recomendable, lo importante es prodigarles amor, comprensión, actitudes de modales correctos, vocabulario y educación general como enseñanzas de comer adecuadamente en la mesa, que aprenda a escuchar, a ver y pensar, enseñarles el comportamiento con las personas mayores, el respeto, el cuidado sobre plantas, animales, a no desperdiciar el agua y a sentir gusto por la higiene y la buena música, como parte de su cultura y su desarrollo.

Finalmente todos estamos comprometidos en la búsqueda del bienestar de la niñez y la juventud. Debemos proporcionarles todo bien para que se enmarquen en el camino correcto de ser los nuevos y verdaderos ciudadanos que construyan una verdadera nación, no miremos al niño como adulto, él tendrá su responsabilidad en el futuro y él sabrá cómo remediar las cosas. Ayudémosle en su educación y en sus propósitos de valores humanos y principios que lo conduzcan solamente a practicar el bien y a rechazar lo incorrecto. Ese es el niño que estamos necesitando como líder para las nuevas generaciones.

-J. Ramón Pichardo Arce

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