Sucesos

Los nacatamales y la solicitud de Jesús Jirón

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En la Villa 15 de Julio, lo que no resulta nada sencillo es la elaboración de un nacatamal, menos uno de esos que dan hambre con solo verlos y apetecen aunque no sea la hora del desayuno. Y esa es la especialidad de Doña Jesús, quien habita contiguo al tanque de agua de la Villa15 y desde los jueves se le ve en el patio de la casa, cociendo maíz, amasando, sazonando para poner al  fogón los peroles de nacatamales.

Jirón, elabora nacatamales desde hace quince años, aprendió con la ayuda de una gran amiga y desde entonces hace  50 nacatamales cada fin semana. Recuerda que cuando empezó el negocio un nacatamal costaba ocho córdobas y con el alza de los ingredientes ahora se cotizan entre treinta y cuarenta córdobas. Aunque, el más caro de los ingredientes es la carne se debe reconocer también la fuerza de trabajo de la cocinera, al menos  ocho horas se emplean para la preparación y cocción de este alimento que se agota el sábado en la tarde.

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Elaboración de los nacatamales

Pero a doña Jesús no le preocupa todo el trabajo que demanda, dice que “fue hecha para el trabajo duro y honrado” y eso lo transmitió a sus hijos e hijas. Es así como además de vender nacatamales en esta casa hay un taller de  vulcanización, es un salón de belleza, se elabora repostería, hay una pequeña pulpería y  se distribuye gas butano.

Esta mujer, narra que al separarse de su primer esposo, crio a sus hijos “con la venta  de fresco y enchiladas” tiene clara la idea de que la mujer debe garantizar su independencia económica, para ello se debe  trabajar con ingenio, dice “no se debe pensar en el salario de un marido o pareja como única entrada económica del hogar”.

LA UNIDAD POLICIAL

Alguien como doña Jesús, sabe lo que pasa en su comunidad, considera que el uso de drogas y el alcohol han aumentado el índice de la violencia, apunta: “aquí no tenemos policía, la estación estación más cercana se ubica en Ranchería, a varios kilómetros, cuando vienen ya ha pasado la matancina”

Según ella urge una delegación policial, y enérgicamente solicita “que manden policías que se pongan las pilas y no le tengan miedo a los delincuentes…”

La tarde que la visitamos en esta semana, se extendió la charla, pasando de los  nacatamales a la  violencia, es que con  mujeres como doña Jesús dan ganas de hablar todo el día, conocer su  historia, indagar sus talentos y adentrarse en su comunidad. Ese día llegué a la “Villa” para reportar un asesinato atroz,  pero por fortuna encontré la casa de doña Jesús y me fui con algo más interesante que un suceso. Se comprometió a enseñarme hacer nacatamales, pero ya me advirtió, lo primero que aprenderé  será como mantener encendido el fogón.

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