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Las cascadas cristalinas del cerro Musún

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Como un imponente custodio verde, con su cresta cubierta de neblina por la mañana, el cerro Musún se alza frente al laborioso poblado de Río Blanco, justo en el límite entre el Pacífico y la Región Autónoma del Caribe Norte.

Con sus 1,460 metros de altura y 4,778 hectáreas de extensión, el cerro Musún es una importante reserva de Nicaragua, ya que desde sus faldas montañosas fluyen aguas cristalinas que bajan en cascadas, de las cuales nacen ocho ríos que abastecen de agua a muchos poblados vecinos, incluyendo el de Río Blanco. Estas cuencas hidrográficas convergen en los ríos Tuma, Wilique Grande y Grande de Matagalpa, los cuales desembocan en el mar Caribe.

Subiendo por el maltrecho camino de 4 kilómetros que lleva a la casa parque de la reserva, el visitante experimenta la diferencia de temperatura desde que cruza las heladas aguas del río Las Golondrinas, las cuales bajan de las faldas del cerro.

Si se viaja en vehículo propio, se recomienda dejarlo al otro lado de la quebrada y caminar hasta la casa parque, o alquilar un par de caballos en una de las casas de la comunidad.

Desde las faldas del cerro

 

A medida que se sube, el viento fresco que baja de la montaña disipa el sudor de la frente y suaviza el efecto del sol, sobre todo cuando se empieza el ascenso después de las 9 de la mañana. Sin embargo, la recompensa es grande al ver desde lo alto el panorama que rodea al pueblo de Río Blanco: montañas, colinas y valles que se pierden en el horizonte.

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