La Gritería Chiquita

Entre julio y agosto de 1947 (hace 63 años) los leoneses sintieron mucho miedo por la fuerza de la erupción del volcán Cerro Negro. Se vivía una gran zozobra, porque el volcán retumbaba constantemente, lo que hacía pensar que haría una erupción mayor. Monseñor Isidro Augusto Oviedo y Reyes, Obispo de la Diócesis, mandó a reunir a la población en la Catedral y les hizo jurar que debían celebrar todos los años —el 14 de agosto— una “Gritería de Penitencia”, en honor al Misterio de su Asunción a los Cielos. El Obispo pidió que se dieran estampas de la Virgen e imploró a María su intercesión ante Dios para que cesara el fenómeno y no hubiera graves consecuencias. Se dieron varias manifestaciones de fe, y todo volvió a la normalidad: el milagro se había cumplido. La devoción se ha extendido a muchas ciudades de todo el país en mayor o menor grado. La Gritería Chiquita es una tradición propia de los leoneses por un favor recibido por intercesión de María Santísima y que se celebra el 14 de agosto de cada año en vísperas de la celebración de la Asunción de María a los Cielos. María fue Asunta al Cielo en Cuerpo y Alma, y está ahí para que nosotros tengamos como meta poder gozar del Reino Celestial. Aclaramos que no es lo mismo la Asunción de María (o sea que fue subida al Cielo con ayuda de los Ángeles), que la Ascensión del Señor (donde El mismo sin ayuda asciende (sube) al Cielo y estará ahí hasta cuando venga según su promesa a juzgar a vivos y muertos), ya que a veces algunas personas confunden éstos dos términos y creen que es lo mismo.

 

Nuestra Iglesia católica celebra la Fiesta de la Asunción de la Virgen María en Oriente desde el siglo VI, y en Roma desde el siglo VII. El emperador bizantino Mauricio decretó que la fiesta se celebrara el 15 de agosto en todo el Imperio, pero sólo fijó una fecha, no “inventó” la fiesta, ya que se celebraba desde mucho tiempo antes. Esta doctrina fue definida como Dogma (verdad de la que no puede dudarse) por el Papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950. En esa fecha se publicó la Bula Munificentissimus Deus en la cual el Papa declaraba como Dogma de Fe católica la doctrina de la Asunción de la Virgen María.

La Asunción es la Victoria de Dios confirmada en María y asegurada para nosotros. La Asunción es una señal y promesa de la Gloria que nos espera cuando en el fin del mundo nuestros cuerpos resuciten y sean reunidos con nuestras almas. María es una obra maravillosa de Dios, concebida sin pecado original. Es totalmente pura. Su alma nunca se corrompió. La maternidad divina de María fue el mayor milagro y la fuente de su grandeza, además de su caridad, humildad, pureza, y paciencia. Ella es nuestra Madre del Cielo y está dispuesta a ayudarnos en todo lo que le pidamos.

Roguemos a María este (14 y 15) para que podamos gozar de la promesa del Cielo, guiados por su inmenso amor que es una luz que nos guía en nuestro andar…

…Y gritemos a todo pulmón: ¡Quién causa tanta alegría!…. ¡¡¡La Asunción de María!!!

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