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La muerte de Alexis partió el corazón de los nicas en todo el mundo

arguelloFuente: El Nuevo Diario

¿Cuándo creemos estar preparados para la peor noticia?, ¿Qué tan fuertes somos frente al impacto de lo inesperado, revestido de dramatismo y con desenlace trágico? Yo iba manejando muy temprano rumbo a mi programa, y de pronto, estaba viajando con mi corazón partido hacia ninguna parte, mientras el país se detenía.

¿Alexis Argüello muerto? El más grande monumento construido con el orgullo deportivo de una afición, que por casi cuatro décadas lo ha estado cubriendo de admiración sin interrupción, derrumbado. La noticia, taladraba implacablemente mis oídos y mis pensamientos.

Como diría Roa Bastos, “la rebelión de la incredulidad, se había desvanecido casi tan rápidamente como el estupor inicial del descubrimiento”. El “no puede ser”, carecía de sentido. Hay diferentes maneras de morir, pero la variante del suicidio nunca entra en mis cálculos.

Hace unos años, cuando escuché a Alexis en un programa radial decir “lo he intentado más de una vez”, me sorprendió. Quizás porque lo perdí de vista en 1979, y sólo pude verlo nuevamente cuando el gobierno me envió a Venezuela junto con Samuel Santos, para decirle que se le devolverían sus propiedades confiscadas y que las puertas de su país, quedaban abiertas, lo que rechazó.

No sé en qué momento, comenzó a tambalearse frente a la adicción, pero me percaté de los múltiples esfuerzos que se hicieron porque se enderezara. Una y otra vez, volvía a flaquear. Frente a ese nuevo y feroz adversario, Alexis careció de la exuberante fuerza de voluntad que le permitió edificar sus victorias más impresionantes.

Cuando tienes un cuadro estimulante en lo referente a la nueva familia, la reconstrucción de tus finanzas, una posición llamativa, relaciones internas y externas ampliadas, libertad para movilizarte de acuerdo a tus inquietudes, y el cariño de la gente, sólo desequilibrándose emocional y mentalmente, puede admitirse la búsqueda del suicidio.

“Salí del túnel, veo nuevamente la luz, no volveré a fallar”, me dijo en una nota publicada en junio del 2000, agregando: “Me siento bien, estoy respondiendo al tratamiento. Escaparé al problema, estén seguros”

Pero, ¿y la tentación?, le pregunté.

“No soy dueño del futuro, pero sé cómo me siento ahora. Estoy consciente de estar peleando cada día un nuevo round. A esta adicción le ha llegado su round 13, como Olivares y Escalera”.

¿Cuál es el factor clave?

“Dios que no me perdió de vista. Que ha demostrado que me quiere y me da fuerzas. Fue él quien ha colocado en mi camino a los amigos que me están ayudando”

Ayer me preguntaba: ¿Cuánto tiempo ha pasado desde ese diálogo en junio del 2000?. De pronto, volvió a intentarlo, y se quitó la vida. Tengo la garganta seca, los nervios destrozados y mi columna vertebral está crujiendo. No quiero abrir los ojos. Siento que me partió un rayo. El país llora.

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