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“Creo en la honestidad”

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Benjamín Lanzas Somarriba se considera un ejemplo exitoso del relevo generacional que las empresas y los gremios necesitan para modernizarse e innovar constantemente en busca de la eficiencia. A mediados de los noventa ingresó a Llansa Ingenieros ocupando diferentes cargos, desde encargado de bodega, pasando por presupuesto, gerente de proyecto, ingeniero residente, hasta llegar a la vicegerencia. En el 2005 relevó a su padre Benjamín Lanzas Selva, en la conducción de la empresa familiar.

 

Para demostrar que no está en el cargo por ser “el hijo de papá”, detalla que durante su gestión ha duplicado la facturación y los activos de la compañía, que ahora convirtió en un grupo integrado por otras cuatro empresas: Proinco, Cedesa, Soltec y Pavinicsa.

 

Aunque no dirige ninguna directamente, ocupa cargos directivos en todas y desde ahí vela por sus intereses. Dice que en “teoría” su padre sigue siendo su jefe por ser el único dueño y presidente del grupo. Como empresario su objetivo es seguir haciendo crecer los negocios de la familia.

 

A inicios de este año Benjamín Lanzas asumió la presidencia de la Cámara Nicaragüense de la Construcción (CNC). Con solo 43 años se convirtió en el presidente más joven que ha elegido la Cámara, que fue dirigida por su progenitor durante 14 años en siete períodos distintos. Al asumir el cargo se fijó como meta erradicar la informalidad del sector.

 

¿Cuál es la filosofía que aplica en el desempeño de sus funciones como empresario y representante gremial?

 

Mi padre siempre ha promovido en mí la honestidad y el arduo trabajo. Mi regla número uno es nunca rendirse y la regla número dos nunca olvidarse de la primera. Nunca agarro las cosas de manera personal porque eso empuja a tomar decisiones con el hígado, entonces me tomo todo mi tiempo, medito y consultó a mi padre.

 

¿En el contexto actual cuáles son las perspectivas del sector construcción y de su empresa en particular?

 

De mi empresa muy buenas. Gracias a Dios tenemos una reputación intachable en el mercado nicaragüense. Definitivamente está dura la competencia, pero ganamos las licitaciones. Viene bastante trabajo, tenemos relaciones excelentes con todos los ministerios, entonces como empresa mientras salgan las obras a licitarse, me siento confiado en que vamos a seguir trabajando, porque vienen obras bien grandes. Ya nos están buscando y estamos haciendo alianzas para conseguir los trabajos.

 

Como país, afortunadamente el precio del petróleo está bajando y ha bajado el precio de los combustibles. Eso ha permitido que se mantengan más o menos estables los precios de los materiales de construcción. Eso ha creado confianza a nivel nacional para invertir tanto en el sector público como en el privado, entonces lo que se espera al menos en lo que resta del 2012 es muy bueno. Además, en noviembre tenemos elecciones, entonces el Gobierno trata de invertir más en reparación de carreteras y calles, construir escuelas, hospitales y otras obras para ganar el voto y con toda la razón del mundo, entonces eso dinamiza el sector.

 

Considero que a partir del 2009 la tendencia al decrecimiento que veníamos acumulando se revertió y desde entonces venimos acumulando un crecimiento estable que espero se mantenga este año.

 

¿Cómo beneficia ese crecimiento a la población?

 

Eso se traduce de mil maneras. En generación de empleo, en mayor oferta de productos porque se está invirtiendo mucho en vivienda. En mayor inversión en el país y en crecimiento económico.

 

La construcción definitivamente es un parámetro de la economía nicaragüense y de la economía mundial muy vinculado al crecimiento de los países. Cuando la construcción va mal, el país va mal, cuando la construcción va bien, el país va bien. Entonces eso para Nicaragua es buenísimo.

 

¿Qué demanda ser presidente de la Cámara de la Construcción?

 

Desde que asumí la presidencia de la Cámara ha cambiado mi vida un poquito, porque le tengo que dedicar muchísimo tiempo al gremio, lo cual me encanta. Trabajar y devolver un poquito de lo que este sector me ha dado a mí es muy grato. Me toma tiempo obviamente las reuniones, las gestiones que tengo que hacer con los diferentes ministerios, solucionar problemas a otros contratistas en el sector, las negociaciones con los sindicatos, que nos tomaron 62 horas de negociación para llegar a un feliz término en lo que son las negociaciones del salario y otras muchas cosas. Pero lo hago con mucho gusto, porque yo siempre he visto la importancia de estar agremiado. La Cámara Nicaragüense de la Construcción, sin menospreciar a las otras, es una de las voces más beligerantes del Cosep (Consejo Superior de la Empresa Privada), por el tipo de obras que hacemos, sabemos de contrataciones con el Estado, de negociaciones con el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), con el Banco Mundial, con el BCIE (Banco Centroamericano de Integración Económica), de negociaciones con los sindicatos. Entonces el Cosep se apoya mucho en la Cámara de la Construcción porque estamos en un sector que abarca muchos sectores.

 

Me ha dado la oportunidad de crecer obviamente. Al principio me ponía muy nervioso hablando con los medios y las entrevistas, sinceramente soy una persona de un muy bajo perfil. No me gusta dar entrevistas y ese tipo de cosas, pero bueno lo tengo que hacer y cada día voy aprendiendo, porque de eso se trata de aprender.

 

¿Qué problemas enfrenta el sector construcción?

 

El problema más grande que tenemos son las empresas informales, por eso como Cámara estamos tratando de atacar ese mal que tenemos, que yo lo veo como un cáncer. Porque las empresas informales no pagan el salario mínimo a sus obreros, no los inscriben al Seguro Social, no pagan los impuestos de ley que deben de pagar, entonces no dan su aporte a Nicaragua.

 

¿Qué están haciendo desde la Cámara para combatir la informalidad?

 

Estamos tratando de combatir eso constantemente. Hemos tenido reuniones con diferentes ministerios, hemos sacado comunicados, hemos instado a la población a no contratar empresas informales, porque además generalmente lo barato después sale caro.

 

Pero, ¿qué es lo que pasa? según el Banco Central de Nicaragua en el sector construcción hay 166,000 personas trabajando, pero solo 17,000, es decir cerca del diez por ciento, están inscritas al Seguro Social. Eso significa que el 90 por ciento de los trabajadores de la construcción no gozan de los beneficios de la seguridad social.

 

Es muy fácil contratar a un maestro de obras para que vaya a construir un muro o una casa, pero la gente muchas veces se olvida de que ese maestro de obra puede ser que no tenga la experiencia. No se sabe dónde compra los materiales y estos se deben comprar en las empresas que cumplan todas las normas de calidad que el Ministerio de Transporte e Infraestructura ha impuesto. Es un sinnúmero de problemas que trae la informalidad que se debe atacar y hay que erradicar.

 

¿Qué hacen las empresas para mantener vigentes los beneficios de la seguridad social cuando los empleos son temporales?

 

Tratamos de mantener a nuestros trabajadores, inclusive los que son temporales como los ayudantes, los albañiles, los carpinteros hay van de proyecto en proyecto con nosotros, ahí nos van siguiendo. Pero realmente es muy difícil, porque por ejemplo las empresas que aplican el incremento que se negoció recientemente solo lo aplican las empresas formales, las informales ni siquiera el salario mínimo pagan. Por eso uno de los acuerdos que firmamos con los sindicatos fue formar comisiones para trabajar en la erradicación de la informalidad, porque todos tenemos que pagar impuestos.

 

¿Incursionaría en la política como lo hizo su padre en 1996, cuando fue candidato a la presidencia?

 

No, no. Definitivamente no, porque creo que para ser político se tienen que decir mentiras que pueden ser verdad y yo no miento, creo en la honestidad. Prometer cosas que probablemente no vaya a cumplir no va conmigo.

 

Para ser político uno tiene que ceder y algunas veces faltar a sus principios para alcanzar sus objetivos, porque eso es lo que conviene al país. Además, yo no soy político, yo no soy de los que veo a un lado y me hago de la vista gorda. Soy bien directo, digo las cosas a la cara no las ando culebreando mucho, tal vez a muchas personas no les caigo bien porque soy bien directo. Tal vez en un futuro, pero hoy por hoy no me interesa, no me gusta. Le dejo la política a los políticos, soy un empresario y me quiero dedicar a trabajar, a mi familia y a buscar el beneficio de mis empleados y que los políticos hagan lo que ellos hacen.

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