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Chocolatito lució letal

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Cuando una pelea dura tan poco y solamente existió un dominador de las acciones, no queda mucha tela de dónde cortar para realizar un análisis exhaustivo. Román “Chocolatito” González lució letal la madrugada de ayer y venció fácilmente por nocaut técnico en el segundo round al mexicano Oscar Blanquet.

El azteca cometió uno de los errores que otros rivales de “Chocolatito” han tenido: intentar atacar al nicaragüense sin tener la capacidad de realizar movimientos laterales para escapar del feroz golpeo de Román.

No se necesita ser un experto en boxeo para vaticinar lo que podría suceder en el trascurso de la pelea, cuando se apreció la actitud con la que presentó batalla el mexicano. El intento de agresividad del azteca fue rápidamente anestesiado por el primer golpe de derecha que recibió de Román, pasados apenas 30 segundos del inicio de la pelea.

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“Chocolatito” se dio cuenta desde el primer asalto que tendría una noche cálida y fresca. Esa izquierda ejecutada de forma magistral por el nicaragüense, estremeció la zona baja del azteca y entró como cuchillo filoso en su rostro.

El arquitecto pinolero continuó con su ataque despiadado con esas combinaciones de gancho, cruzado de izquierda y derecha al rostro. Esa belleza exquisita del golpeo de “Chocolatito” era demasiado castigo para Blanquet, quien seguramente sintió ese primer round como el más largo de su carrera, aunque su valentía es admirable porque no rehuyó al intercambio de metralla.

Con 30 segundos para finalizar el primer round, “Chocolatito” conectó un potente cruzado de derecha al rostro de Blanquet, suficiente para enviarlo a la lona. La cuenta de protección le dio respiro para resistir el primer round, pero extendió la agonía de una muerte anunciada en el segundo asalto.

Ganó Román y dicen sus manejadores que el 2014 será un gran año, en el que enfrentará a los mejores. La misión inmediata es entrenar en el extranjero con un adiestrador que le enseñe nuevos conocimientos y también deberá buscar un preparador físico. En su ataque hay poco que corregir, porque “Chocolatito” simplemente es un arquitecto y maestro.

 

Desde el inicio

“Chocolatito” se dio cuenta desde el primer asalto que tendría una noche cálida y fresca. Esa izquierda ejecutada de forma magistral por el nicaragüense, estremeció la zona baja del azteca y entró como cuchillo filoso en su rostro.

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