“Esta noche, cuando estuve con Salvador a la hora de visita, lo sentí mejor, siempre en sala de Cuidados Intensivos, siempre en silencio, pero hoy con sus signos vitales más estables. Estoy segura que él recibe cada uno de nuestros pensamientos como gotitas de agua salada que se desprenden de una ola en día de viento, convirtiéndose en agua bendita (que lo hará sanar), cuando como lluvia, regresan al mar”.









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