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ANIMALES MUEREN Y SUFREN

Nota: Saúl Martínez

Coyotes, flacos y enclenques se acercan prudentes al destiladero, van en busca de agua en las faldas del Volcán San Cristóbal, se enrumban temerosos, entre la maleza, huyen de los depredadores que arrasan con los arboles. Estos pobres animales sobreviven entre la destrucción del bosque con los incendios y la tala.
Don Rigoberto Garcia, dice que en estos momentos apenas se advierten una decena de la manada que había hace una década.
Producto de los incendios, escasean ahora las guardatinajas, venados, cusucos, las chachalacas y loras. En un incendio del año pasado zorritos permanecian asidos a su madre que murió quemada. Las llamas arrasan con los nidos de ardillas y pájaros diversos.
El mayor daño lo ejecutan los madereros asesinos del ambiente en la Finca Banderas, de 480 hectáreas de bosque que una junta directiva de comunitarios se esfuerza en proteger.
Ni en la ciudad los animales tienen paz. Una cuadrilla de Enatrel el año pasado, cortó los arboles de la carretera de circunvalación y ahí murieron murciélagos en sus nidos y un garrobo que salió de la cueva lo cortaron con la moto sierra al asomarse. El animalito murió desangrado.
En Cosiguina casi está extinguida la guacamaya o lapa roja con el despale descomunal de la reserva. Los depredadores empiezan a bajar hacia la laguna donde las aves y rastreros se han refugiado en vano.
AVES EN LA CIUDAD
• El zanate y la paloma ‘ala blanca’, han hallado refugio en arboles del parque central, el sector del reparto José Benito Centeno y arboles del barrio El Rosario.
• “Aquí al atardecer se posan decenas de zanates, frente al cuartel de bomberos en la plaza Salomón Ibarra Mayorga”, dice Ilich Hurtado.
• En la zona de industrias maniceras en El Realejo, trabajadores han sido enviados a desaparecer los zanates que al atardecer ocupan los arboles vecinos para pasar la noche.
Al nonagenario ‘Nachito, de Comarca Ameya, le consultaron que podían hacer ‘para eliminar a tanto animal’, y el amigo del ecosistema les respondió que dejaran en paz a los pájaros, “Aquí anidan los piches, hacen mucha bulla pero no les interrumpo su existencia”, les contestó indignado.

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